Sillas, audífonos y autonomía: IPRODICH entrega herramientas para una vida más libre

No es solo una silla de ruedas. No es solo un audífono. Es la posibilidad de moverse sin depender, de escuchar sin esforzarse, de dormir sin dolor. Esta semana, más de 20 chaqueños recibieron eso. Una llave para abrir puertas que antes estaban cerradas.

La entrega que cambia vidas

La sede del IPRODICH, en Resistencia, fue esta semana el escenario de una ceremonia silenciosa. Sin bombos ni flashes excesivos. Sin discursos interminables.

Solo una mesa, un formulario firmado y una silla de ruedas que empieza a rodar.

Ana Mitoire, presidenta del organismo, y Mónica Morales, vicepresidenta, entregaron personalmente los dispositivos. No fue un gesto protocolares. Fue la constatación de que la política pública, cuando es bien hecha, tiene nombre y apellido.

Audífonos para quien no escuchaba bien el timbre de su casa. Camas ortopédicas para quien pasaba noches en vela. Ventiladores para el calor chaqueño que no perdona. Sillas de ruedas para quien miraba la calle desde la ventana.

Más de 20 historias, un solo destino

Los beneficiarios llegaron desde Resistencia, Fontana, Barranqueras y Puerto Vilelas. El área metropolitana, pero también el Gran Resistencia que muchas veces queda fuera de la foto cuando se habla de inclusión.

Cada uno con su historia. Cada uno con su necesidad específica.

Pero todos con algo en común: a partir de ahora, algo que antes no podían hacer, van a poder.

Una señora mayor que volverá a cocinar para sus nietos porque la nueva silla entra en la cocina. Un joven que podrá estudiar porque el audífono le permite seguir la clase. Un padre que dormirá tranquilo porque su hijo tiene una cama que cuida su espalda.

La discapacidad no es la falta de capacidad. Es la falta de herramientas. Cuando las herramientas llegan, la capacidad florece.

La política pública que no se ve

El IPRODICH viene sosteniendo esta línea de trabajo desde hace tiempo. No es un hecho aislado. Es una política.

Entrega de ayudas técnicas. Gestión de certificados. Asesoramiento. Acompañamiento.

Son tareas que no salen en los diarios nacionales, que no generan títulos rimbombantes. Pero que transforman la vida cotidiana de cientos de familias.

«Trabajamos para que la inclusión sea una realidad en todo el Chaco» , dicen desde el organismo. No es una frase hecha. Es el manual de instrucciones de cada entrega.

Lo que falta, lo que viene

Todavía falta. Faltan sillas en localidades más alejadas. Faltan audífonos para niños que esperan turno. Falta que la rampa no sea un favor sino un estándar.

Pero lo que ya hay no es poco.

Cada ayuda técnica entregada es un derecho restituido. Cada familia que recibe un dispositivo es un hogar que respira más aliviado.

Y cada funcionario que entiende que su rol no es hacer discursos sino destrabar expedientes, acerca al Chaco a esa utopía llamada «inclusión plena».

Preguntas para una provincia que quiere ser más justa

¿Cuántas personas esperan hoy una silla de ruedas en algún rincón del Chaco?
¿Cuántos abuelos duermen mal porque no tienen la cama que necesitan?
¿Cuántos pibes no escuchan bien y nadie lo notó a tiempo?

El IPRODICH no puede llegar a todos al mismo tiempo. Pero cuando llega, deja huella.

La inclusión no es un concepto.

Es una silla de ruedas que entra por la puerta de una casa. Es un audífono que ajusta por primera vez. Es una noche de sueño reparador.

Eso pasó esta semana en el Chaco. Y debería ser noticia siempre.

#Chaco #IPRODICH #Discapacidad #Inclusión #AyudasTécnicas
Más de 20 chaqueños recibieron sillas de ruedas, audífonos y camas ortopédicas. Política pública con rostro humano. Autonomía que se entrega.