Suicidios en Tucumán: una estadística alarmante y un valiente testimonio que enciende una luz de esperanza

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Domingo 05 de Julio de 2026, 06:59

Hace apenas 13 meses, Sol creyó que no había salida para el sufrimiento que atravesaba. Hoy, con 19 años, asegura que aprendió a vivir «un día a la vez», escribe diariamente para ordenar sus emociones y decidió compartir públicamente su historia con un objetivo claro: transmitir esperanza a quienes atraviesan situaciones similares. Su testimonio pone rostro a una problemática que crece en Tucumán y en todo el país, donde el suicidio ya se convirtió en una de las principales preocupaciones en materia de salud pública.

«Solo quería dormirme y no despertarme; quería sentir paz. No deseaba morirme; quería acabar con un dolor que me hacía sufrir mucho. La pena era tan grande. Sentía que no podía más. No veía más escapatoria», relata la joven al recordar el momento más difícil de su vida.

Tras permanecer varias semanas internada en grave estado, comenzó un tratamiento psicológico que modificó por completo su manera de afrontar el dolor. Actualmente continúa con terapia y encontró en la escritura una herramienta para reconstruirse. Llena cuadernos con pensamientos, emociones y pequeños logros cotidianos, mientras intenta dejar atrás la depresión y el prolongado acoso escolar que marcaron aquella etapa.

Aunque reconoce que aún existen días difíciles, asegura que el panorama ya no luce tan oscuro. «Aprendí a vivir un día a la vez», resume. También sostiene que el proceso le dejó una enseñanza fundamental: pedir ayuda no representa una derrota, sino el primer paso hacia una nueva oportunidad.

Con el respaldo permanente de su familia, a la que define como su principal sostén durante la recuperación, decidió hacer pública su experiencia porque entiende que muchas personas esconden un profundo sufrimiento detrás de una apariencia de normalidad. «Sí se puede salir de ese agujero», afirma. Y deja un mensaje dirigido a quienes hoy atraviesan una situación similar: «Pensaba que nunca iba a volver a estar bien. Hoy todavía estoy sanando, pero puedo decir que valió la pena seguir».


Las cifras que preocupan

La historia de Sol refleja una realidad que muestran también las estadísticas oficiales. Durante 2025, Argentina registró un incremento del 21,6% en la tasa de suicidios. En ese período murieron 5.200 personas por esta causa, un promedio superior a 14 fallecimientos diarios, equivalente a un suicidio cada una hora y 40 minutos.

Por primera vez en varios años, además, la cantidad de suicidios superó tanto a las muertes por homicidios como a las provocadas por accidentes de tránsito, un dato que especialistas consideran especialmente preocupante.

En Tucumán el escenario también evidencia un deterioro. El informe anual del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) registró 227 suicidios durante 2025, con una tasa de 13,5 casos cada 100.000 habitantes, superior al promedio nacional, que fue de 11,8. El mismo estudio muestra que la provincia pasó de una tasa de 12,0 en 2024 a 13,5 en 2025, lo que representa un incremento del 13,3% en los casos consumados.

La demanda crece y el sistema responde

La referente del Programa de Prevención y Abordaje de Conductas Suicidas del Siprosa, Irma Thomas, explicó que el crecimiento de las tasas responde a múltiples factores, aunque destacó que desde 2023 existe un sistema obligatorio de recolección de datos que permite conocer con mayor precisión la dimensión del problema y diseñar estrategias preventivas adaptadas a cada jurisdicción. «La información es fundamental para poder planificar estrategias de prevención y abordaje», señaló.

El aumento de la demanda también quedó reflejado en el funcionamiento de la línea telefónica 135, creada por el Ministerio de Salud Pública de Tucumán para la asistencia y prevención del riesgo suicida.

Desde su puesta en funcionamiento, en diciembre de 2021, las consultas crecieron de manera sostenida. Durante 2022 se recibían entre 100 y 160 llamadas mensuales. En 2024 el promedio ascendió a 700 comunicaciones por mes. Un año después alcanzó unas 30 consultas diarias y, en 2026, el crecimiento continuó: en mayo se registraron 1.329 llamados y en junio 1.359, lo que representa alrededor de 45 pedidos de ayuda por día, un incremento cercano al 50% respecto del año anterior.

Ante ese escenario, el sistema reforzó su capacidad de respuesta con tres psicólogos disponibles las 24 horas, todos los días de la semana. La línea funciona dentro de la Dirección de Emergencias y trabaja coordinadamente con el sistema de ambulancias cuando las situaciones requieren una intervención inmediata.

Prevención: hablar, escuchar y acompañar

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al suicidio un problema complejo y multicausal, influido por factores sociales, culturales, biológicos, psicológicos y ambientales.

Los especialistas coinciden en que quienes atraviesan una crisis de este tipo no buscan necesariamente terminar con su vida, sino poner fin a un sufrimiento emocional que perciben como insoportable. También advierten que la mayor cantidad de suicidios se registra entre personas de 20 a 34 años, mientras que los intentos son más frecuentes entre adolescentes y jóvenes de entre 15 y 24 años.

Para Thomas, la prevención comienza con el diálogo. «La mejor prevención del suicidio es hablar», sostiene. La especialista remarca que las familias constituyen uno de los principales factores protectores y destaca la importancia de generar espacios de escucha donde niños, adolescentes y jóvenes puedan expresar lo que sienten sin temor a ser juzgados.

Asimismo, considera indispensable combatir los estigmas que aún rodean a la salud mental y promover la consulta temprana, el sostenimiento de los tratamientos indicados y el acompañamiento emocional de quienes atraviesan momentos de vulnerabilidad. También subraya que la presencia de adultos resulta determinante durante la adolescencia, etapa caracterizada por intensos cambios emocionales, conflictos familiares, problemas escolares y rupturas afectivas.

Los especialistas también alertan sobre la relación entre el incremento de los suicidios y los consumos problemáticos. El Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas de la SEDRONAR revela que el 68,7% de los estudiantes secundarios tucumanos consume alcohol. Además, la edad promedio de inicio del consumo de bebidas energizantes se ubica en los 12 años y la del alcohol alrededor de los 13. Según los expertos, estas conductas suelen asociarse con otros factores de riesgo vinculados a depresión, ansiedad y conductas suicidas.

Mientras las estadísticas continúan creciendo, historias como la de Sol recuerdan que detrás de cada número hay una persona, una familia y una posibilidad de recuperación. Su mensaje busca llegar a quienes hoy atraviesan un momento de profundo sufrimiento para recordarles que pedir ayuda puede marcar el comienzo de un camino distinto y que, aun después de los momentos más oscuros, es posible volver a construir un proyecto de vida.