Tensión en Ceuta: Marruecos desplegó un fuerte operativo y detuvo a 61 migrantes
Las fuerzas de seguridad marroquíes impidieron un nuevo intento de ingreso masivo al enclave español, dos semanas después de la crisis que colapsó la ciudad. Hubo corridas, cargas policiales y decenas de detenidos. España mantiene un importante dispositivo de seguridad ante posibles nuevos intentos.
Las fuerzas de seguridad de Marruecos desplegaron este sábado un fuerte operativo para impedir que cientos de migrantes llegaran a la frontera con Ceuta, el enclave español ubicado en el norte de África. El intento se produjo después de que durante los últimos días circularan en redes sociales llamados a realizar un nuevo cruce masivo hacia territorio español.
Según informaron las autoridades marroquíes, más de un centenar de migrantes fueron interceptados en las inmediaciones de Fnideq —conocida como Castillejos—, una localidad ubicada a pocos kilómetros de Ceuta. La policía antidisturbios dispersó a los grupos y utilizó gases lacrimógenos durante el operativo.
Detenciones y advertencias
La convocatoria había generado preocupación tanto en Marruecos como en España. De acuerdo con la información difundida por las autoridades marroquíes, 61 personas fueron detenidas acusadas de incitar a la migración irregular. Algunos de los migrantes interceptados llevaban picos y otras herramientas que, según las fuerzas de seguridad, podían ser utilizadas para intentar superar la valla fronteriza.
El primer grupo comenzó a desplazarse durante la madrugada por una zona montañosa situada al suroeste de Ceuta. Los efectivos marroquíes lograron bloquearlo antes de que alcanzara la frontera. Más tarde se registró un segundo intento en un sector más cercano al enclave español, que también fue contenido.
El dispositivo español
Del otro lado de la frontera, España había preparado un importante dispositivo de seguridad ante la posibilidad de que se repitiera la llegada masiva de migrantes registrada a fines de julio. Más de 500 agentes fueron enviados desde la península y se reforzó la vigilancia terrestre y marítima. También fueron desplegados militares y se instaló una barrera flotante en el sector marítimo.
El antecedente de julio
El operativo de este sábado se produjo apenas dos semanas después de una de las mayores crisis migratorias registradas en Ceuta. A fines de julio, decenas de miles de personas intentaron ingresar al enclave desde Marruecos, impulsadas en parte por mensajes difundidos en redes sociales que hablaban de una supuesta apertura de la frontera.
Las cifras sobre aquella jornada varían según las fuentes. Reuters informó que más de 72.000 personas llegaron a Ceuta durante el episodio, mientras que otras estimaciones situaron el número en torno a las 80.000. La avalancha provocó una situación de colapso en la ciudad y dejó decenas de muertos.
El episodio también dejó a miles de migrantes en las calles de Ceuta. Muchos regresaron posteriormente de manera voluntaria a Marruecos, pero otros miles permanecen todavía en el enclave español.
El rol de las redes sociales
La posibilidad de una nueva movilización para este sábado comenzó a tomar fuerza durante los últimos días a través de WhatsApp, Facebook y otras redes sociales. Los servicios de inteligencia españoles consideraron que los mensajes constituían una amenaza que debía ser tomada en serio y las autoridades de ambos países aumentaron la vigilancia.
Por ahora, el despliegue marroquí consiguió impedir una nueva entrada masiva a Ceuta. Sin embargo, las autoridades mantienen el operativo activo ante la posibilidad de nuevos intentos de cruce durante la jornada.
¿Hasta cuándo Ceuta será el escenario de esta tensión recurrente? La crisis migratoria en el enclave español no es nueva, pero la magnitud de los episodios recientes —con decenas de miles de personas intentando cruzar en una sola jornada— ha elevado la temperatura política y humanitaria de la región. Mientras las redes sociales siguen siendo el termómetro de las próximas movilizaciones, España y Marruecos mantienen un dispositivo de seguridad que, por ahora, logró contener el nuevo intento. Pero la presión no cede. Y la pregunta sigue abierta.
