Tiene 18 años, entrena en el monte chaqueño y va a jugar un mundial en México

«Me gustaría volver del viaje con amigos nuevos de otros países y sacar a mi familia de la pobreza», cuenta.

Josías Riquelmes sueña con ser un jugador de fútbol profesional. «Creo que jugando al fútbol podría sacar a mi familia de la pobreza. Me gustaría comprarles una casa, que puedan descansar. Mi papá trabaja muchísimo todos los días para que tengamos para comer», cuenta Josías. Espera que, con su participación en el Mundial de Fútbol de la Calle, algún club reconozca su talento y lo sume al plantel. «El fútbol es mi única oportunidad. No tengo otra», dijo a este medio.

Tiene 18 años y es de La Matanza, un paraje rural en pleno monte chaqueño, a 212 kilómetros de Resistencia. Vive con sus padres y uno de sus seis hermanos. Su mamá es ama de casa y su papá trabaja como leñador y haciendo carbón. Desde que tiene 8 años, Josías lo acompaña a trabajar: ayuda con la economía familiar. «Mi papá se levanta antes que el sol para ir al monte. Yo lo ayudo desde chico. No es un juego, es la realidad», contó.

Estudia para ser maestro

El año pasado terminó la secundaria y se anotó en el instituto José Manuel Estrada para convertirse en profesor de primaria. El instituto queda en Tres Isletas, un pueblo a 37 kilómetros de La Matanza. Josías va en moto y cursa de lunes a viernes en el turno noche, de 6 a 10. Pero su verdadera pasión es el fútbol. «Estudio para tener un plan B. Pero mi plan A es el fútbol», confesó.

Monte Adentro y la Copa del Monte

Josías fue uno de los 10 chicos seleccionados entre los jóvenes que participan de las escuelitas de fútbol rurales fundadas por la Asociación Civil Monte Adentro, una organización que trabaja en 30 parajes del Impenetrable para crear las condiciones que les permitan a las familias desarrollarse y no estar obligadas a migrar a las ciudades. Como parte de su programa de deportes, crearon 12 escuelitas de fútbol en varios parajes. Una vez al mes, los equipos se reúnen para jugar la Copa del Monte, el primer torneo rural para niños y adolescentes. «La Copa del Monte es lo único que tenemos. Ahí nos ven los ojeadores», explicó.

El Mundial de Fútbol de la Calle

Este año, la selección de Monte Adentro fue convocada para participar del Mundial de Fútbol de la Calle, una competición anual que nació en 2003 para darles una experiencia única a personas de sectores vulnerables. Es la primera vez que Argentina participa. «Es un sueño. Nunca pensé que podría jugar un mundial», expresó Josías.

La colecta para juntar 15 millones de pesos

Van a viajar a México el 5 de mayo: la organización del Mundial cubre alojamientos y transportes internos, pero no los pasajes. «Empezamos una colecta contrarreloj para reunir los 15 millones de pesos que necesitamos para pagar los pasajes aéreos de los 10 chicos, ya juntamos poco más de la mitad. Estamos convencidos de que lo vamos a lograr. El apoyo de las personas viene siendo enorme y estamos cada vez más cerca», cuenta Juano Chalbaud, fundador y director de Monte Adentro. «Si la gente nos ayuda, podemos llegar. No queremos quedarnos en la puerta», dijo Josías.

«Quiero conocer un estadio»

Lo que más le entusiasma a Josías es llegar al Centro Vacacional IMSS Oaxtepec, donde tendrá lugar el Mundial, para ver la cancha. Las canchas en las que jugó Josías toda su vida son de tierra, con un poco de pasto, muchos pozos y arcos hechos de palo de madera. «También nos van a llevar a conocer el estadio donde Maradona ganó el Mundial en el ’86», cuenta emocionado. «No puedo creer que voy a pisar ese estadio», agregó.

La emoción de sus padres

Cuando Josías les contó a sus papás que iba a ir a jugar a México, saltaron de alegría. «Estaban muy contentos por esta oportunidad que se me dio, se sorprendieron mucho. No creían que algo así fuera posible», dice. «Mi viejo siempre me decía ‘estudiá, que el fútbol es un sueño’. Ahora él también sueña», contó.

Sus inicios en el fútbol

Josías juega al fútbol desde que tiene 8 años: sus primeros recuerdos son de partidos improvisados que armaba con sus vecinos, cortando caminos para convertirlos en canchas, marcando los arcos con ladrillos o zapatillas. Juega como delantero, en el centro. Es hincha de River y sus jugadores favoritos son Messi y Maradona. «Nunca tuve una cancha de verdad. Siempre jugué en la tierra, con palos de arco. Pero la pasión es la misma», afirmó.

Las dificultades de su infancia

«Mis padres trabajaron mucho, hicieron todo lo que pudieron y se los agradezco mucho. De chico me hubiese gustado poder anotarme en un club para jugar, pero no teníamos la plata suficiente y no me podían llevar», cuenta Josías. Cuando iba a la escuela, a veces faltaba porque tenía que trabajar junto a su papá. Además de ayudarlo, también hacía changas como ayudante de albañil o cargando leña en camiones.

El monte y las inundaciones

Cuando llueve, su casa se inunda y los caminos se embarran. Cada vez que hay una tormenta pueden llegar a pasar varios días sin electricidad. «Mi mamá y mi papá muchas veces no comieron para que mis hermanos y yo tuviéramos comida. También se nos hacía difícil conseguir útiles y cosas para el colegio, pero ellos siempre pudieron encontrar la solución. Todos mis hermanos terminaron la secundaria. Yo también», cuenta. «El monte es lindo, pero es duro. La pobreza no es un cuento», dijo.

Su rutina diaria

Todos los días, Josías se levanta a las siete de la mañana. Primero, se lava la cara, se cepilla los dientes y pone agua a hervir para el mate. Sale de su casa para llevarle comida y agua a los chivos y chanchos que tiene su familia. Recién después se sienta a desayunar. Cuando termina, sale a trotar por el monte. Recorre 10 kilómetros. Durante la semana, va a clases y trabaja. Los fines de semana juega al fútbol. «Se armó un lindo grupo para la selección de Monte Adentro, venimos entrenando muy bien. Ponemos muchas ganas y se nota el esfuerzo que estamos haciendo para competir en México», cuenta Josías. «Corro entre los árboles, esquivando ramas. No tengo una pista atlética, pero tengo el monte», explicó.

Viajar a México: miedo y emoción

Lo más lejos que Josías viajó en su vida fue hasta Sáenz Peña, un pueblo a 40 kilómetros de La Matanza, para visitar parientes del lado de la familia de su madre. Lo emociona muchísimo viajar a México para competir. «Tengo un poco de miedo porque nunca me subí a un avión. Tampoco salí de mi provincia ni del país», ríe. «Espero que podamos jugar un buen fútbol y conocer a chicos de diferentes lugares, hablar con ellos. Me gustaría mucho volver del viaje con amigos nuevos de otros países», dice. «Quiero volver y contarles a mis amigos cómo es un avión, cómo es México. Quiero que sepan que se puede», concluyó.

Para conocer más sobre Monte Adentro, se puede visitar su sitio web y para sumarse a la colecta, se puede donar al alias MONTE.ADENTRO.CHACO.

En primer lugar, Josías tiene 18 años, vive en La Matanza, un paraje rural del Chaco, y fue seleccionado para jugar el Mundial de Fútbol de la Calle en México. A continuación, la selección de Monte Adentro necesita reunir 15 millones de pesos para los pasajes. Además, Josías estudia para ser maestro, ayuda a su papá leñador y entrena trotando 10 kilómetros por el monte. Por último, se puede donar al alias MONTE.ADENTRO.CHACO.

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