Tragedia laboral en Rosario: un operario murió aplastado por un colectivo en un taller mecánico

El viernes se convirtió en una jornada de dolor y consternación en el sur de Rosario. Un operario de 59 años perdió la vida y otro de 52 resultó gravemente herido cuando el colectivo sobre el que trabajaban se precipitó sobre ellos, en lo que ya se investiga como un fatal accidente laboral.

El hecho ocurrió en las instalaciones de Elásticos Saita SRL, una empresa dedicada a la reparación de elásticos para vehículos y la venta de repuestos afines, ubicada en la calle Ovidio Lagos 4455. Según las primeras informaciones, ambos trabajadores se encontraban debajo del transporte realizando tareas mecánicas cuando, por razones que aún se tratan de establecer, cedió el cric hidráulico que sostenía el rodado. Sin los tacos de seguridad que podrían haber evitado la tragedia, según señaló un compañero, el enorme peso del colectivo se vino abajo sobre los dos hombres.

El personal del Sistema Integrado de Emergencias (SIES) llegó al lugar y, pese a los esfuerzos por reanimar a José Luis M., solo pudieron constatar su deceso. El otro trabajador, Mario Eduardo P., de 52 años, sufrió traumatismos en la cadera, el tórax y una pierna. Fue estabilizado en el lugar y trasladado de urgencia al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), donde permanece internado bajo observación médica.

La escena, desgarradora, dejó en evidencia una vez más los riesgos que enfrentan a diario quienes trabajan con maquinaria pesada. Compañeros de las víctimas, consternados, no pudieron ocultar su indignación. Uno de ellos sostuvo que el rodado no contaba con los tacos de seguridad, un elemento básico que podría haber evitado el desenlace fatal.

Peritos del Gabinete Accidentológico de la Policía de Investigaciones (PDI) ya se encuentran trabajando en el lugar para determinar con precisión las circunstancias que derivaron en el siniestro. Las autoridades judiciales también fueron notificadas y el caso está siendo investigado para establecer si hubo negligencia o fallas en los protocolos de seguridad.

La empresa, fundada en 1996 y con larga trayectoria en la región, quedó en el centro de la escena. Mientras los peritos analizan el cric hidráulico y las condiciones del taller, la pregunta que flota en el aire es inevitable: ¿se podía haber evitado?

Nota final:
Hay muertes que duelen más porque llevan el sello de lo evitable. José Luis M. no volverá a su casa, y Mario Eduardo P. lucha por recuperarse en una cama de hospital, mientras su familia espera noticias. El accidente expone la fragilidad de quienes, con sus manos, sostienen el funcionamiento de una ciudad. Ahora, la investigación deberá responder lo que todos se preguntan: ¿falló el equipo, falló el procedimiento o falló la prevención? Mientras tanto, en el taller de Ovidio Lagos, el silencio del colectivo caído pesa más que cualquier máquina.