Tres agresiones que marcaron a fuego a Tucumán: la violencia que no cesa a la salida de los boliches
La reciente golpiza a un joven en Tafí del Valle, que evoca el brutal crimen de Fernando Báez Sosa, reactualizó en Tucumán el recuerdo de al menos tres casos graves de violencia ocurridos en los últimos 30 años en similares circunstancias: a la salida de boliches. Estos episodios, con resultados de muerte o invalidez, quedaron grabados en la memoria colectiva y en la crónica policial de la provincia.
1. El crimen de Lucas Fernández (1996): un caso con final impune
- Qué pasó: Lucas Fernández (17) fue baleado en la cabeza el 30 de marzo de 1996, cuando regresaba en auto desde el boliche 2044 de Yerba Buena. Murió nueve días después.
- El acusado: Sus amigos señalaron como autor a Andrés Miguel, hijo de un camarista federal y una policía.
- El proceso judicial: Un tribunal lo condenó a 12 años en 2000, pero la defensa –liderada por el actual juez Carlos Caramuti y el jurista José Cafferata Nores– llevó el caso a la Corte Suprema. En 2006, el máximo tribunal lo absolvió y sugirió que el autor podría haber sido César Vergara Altuve, hijo de una histórica gremialista judicial.
- El desenlace: El crimen quedó impune. La familia de la víctima renunció a seguir peleando y Altuve nunca fue procesado. Andrés Miguel había estado prófugo en Bolivia durante años.
2. La invalidez de Álvaro Pérez Acosta (1996): una golpiza que cambió una vida
- Qué pasó: El 27 de julio de 1996, Álvaro Pérez Acosta fue agredido a la salida del boliche Bulldog, tras una discusión dentro del local porque un joven intentó sacar a bailar a su novia.
- La agresión: Lo esperaban fuera. Cristian Jensen le dio un cabezazo, lo golpeó contra el pavimento y su cómplice, Fabián, lo pateó en el tórax. Quedó inválido de por vida.
- El desenlace: Ambos agresores fueron condenados en 1997 a 8 años de prisión.
3. La muerte de Federico Toledo (2025): un golpe fatal
- Qué pasó: El 20 de septiembre de 2025, Federico Toledo (20) murió tras ser golpeado por Eduardo Leonel Budini (22) a la salida de un boliche en avenida Sarmiento. La discusión empezó porque Toledo le pidió a una amiga que se fuera con su grupo.
- El agresor: Budini, con conocimientos de boxeo, taekwondo y MMA, primero golpeó a un amigo de la víctima (fracturándole la nariz) y luego a Toledo, quien cayó al suelo y murió en el acto.
- Situación actual: Budini está detenido con prisión preventiva, acusado de homicidio simple con dolo eventual. Un amigo en común de víctima y victimario fue clave para la identificación y detención.
Un patrón que se repite: salidas nocturnas, confrontaciones intrascendentes que escalan a una violencia desmedida, y resultados trágicos que dejan marcas imborrables en familias y en la comunidad tucumana.
Para la reflexión y el debate:
A casi 30 años del primer caso aquí mencionado, ¿por qué crees que la violencia a la salida de los boliches sigue repitiéndose con características tan similares? Más allá de la condena penal individual, ¿qué responsabilidad les cabe a los dueños de los locales y al control de seguridad? ¿Sirven las condenas ejemplares para disuadir este tipo de agresiones, o es un problema social más profundo?
