Trump celebra las excarcelaciones en Venezuela y respalda al gobierno de transición tras la captura de Maduro

El presidente estadounidense elogió en sus redes sociales el «ritmo acelerado» de liberaciones, agradeciendo a los líderes venezolanos por un «gesto humanitario». El gobierno de Delcy Rodríguez asegura que liberó a 808 personas, pero ONGs cuestionan la cifra y niegan que se traten de presos políticos.

En un nuevo movimiento dentro del complejo tablero político venezolano, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, salió públicamente a respaldar y celebrar las liberaciones de detenidos que está llevando a cabo el gobierno de transición encabezado por Delcy Rodríguez, instalado tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. A través de su red social Truth Social, Trump validó el proceso de «estabilización» que Washington supervisa.

El mensaje de Trump:
El mandatario republicano escribió: «Me complace informar que Venezuela está liberando a sus presos políticos a un ritmo acelerado, y se prevé que este ritmo aumente en las próximas semanas». Agregó: «Quiero dar las gracias a los líderes de Venezuela por acceder a este importante gesto humanitario».

Las cifras en disputa:
Horas antes, el ministro de Interior venezolano, Diosdado Cabello, había anunciado que 808 personas habían sido excarceladas «desde antes de diciembre». Sin embargo, negó la existencia de «presos de conciencia» en el país, argumentando que todas las liberaciones responden a procesos judiciales ordinarios y no a una medida política.
Por su parte, organizaciones de derechos humanos han encendido las alarmas, denunciando que la cantidad real de liberaciones es «muy inferior» a la publicitada y criticando la falta de transparencia en los listados oficiales.

Análisis: un respaldo condicionado
El elogio de Trump no es gratuito. Es un mensaje de aprobación tácita a la administración de transición que EE.UU. ayudó a instalar, pero también una forma de presión pública para que continúe con gestos que Washington considera positivos. El presidente estadounidense ya había advertido al gabinete de Rodríguez que deben «portarse bien» para evitar un destino similar al de Maduro.
La situación revela la delicada línea que camina el gobierno interino: necesita mostrar avances en derechos humanos y apertura para ganar legitimidad interna y respaldo internacional, pero al mismo tiempo debe mantener el control sobre un aparato estatal y político aún dominado por figuras del chavismo tradicional como Cabello. La discrepancia entre las cifras oficiales y las de las ONG muestra que, detrás del «gesto humanitario» celebrado por Trump, persisten la opacidad y las tensiones sobre el verdadero alcance de los cambios en Venezuela.