Un mundo en las góndolas: la explosión de alimentos importados que ya compite en precio y variedad con lo nacional
Las góndolas de los supermercados argentinos están viviendo una transformación silenciosa pero profunda. La apertura de importaciones ya no es una promesa: es una realidad que se palpa en una oferta diversa de productos extranjeros que, en muchos casos, llegan con precios más bajos que sus pares nacionales, desafiando hábitos de consumo de décadas.
¿Qué está llegando? De la manteca uruguaya a la carne brasileña
El cambio es visible en múltiples rubros. Ya no son solo productos exóticos, sino básicos de la canasta familiar:
- Lácteos: Regresó con fuerza Conaprole de Uruguay (manteca, queso crema, dulce de leche).
- Conservas: Atún ecuatoriano (marcas como Bulnez y Máxima) aparece a precios sensiblemente más bajos que el atún local.
- Bebidas y café: Retornan cafés europeos (Lavazza, Viaggio) y cervezas importadas de Brasil (Itaipava) y España (Landvik).
- Frutas y verduras: Naranjas españolas, manzanas chilenas y bananas ecuatorianas conviven con la producción local, especialmente en temporada baja.
- Carne: El dato más impactante. En 2025, las importaciones de carne crecieron un 580% interanual. Ingresaron 17.000 toneladas, principalmente de Brasil (14.000 tn), seguido por Paraguay y Uruguay. Aunque aún es menos del 10% del consumo mensual, marca un giro histórico.
El factor precio: ¿quién gana?
La gran baza de los importados es el bolsillo del consumidor. Según relevamientos:
- En productos como conservas, café y algunos lácteos, los precios importados pueden estar entre un 15% y 30% por debajo de los nacionales.
- En otros casos, los valores son similares, pero la variedad y la percepción de calidad juegan a favor del producto extranjero.
El récord que habla por sí solo
Las cifras macro confirman el boom. Según el CEPA, en 2025 se batió un récord histórico de importaciones de bienes de consumo (el más alto desde 2004). Solo en alimentos, las compras al exterior crecieron un 77,4% interanual.
La otra cara: la tensión con la industria nacional
Este tsunami de oferta importada reavivó el debate clásico:
- Para el gobierno, es competencia que frena precios y amplía opciones para el consumidor.
- Para muchos sectores industriales, es presión insostenible para empresas que operan con costos locales (impuestos, salarios, logística) mucho más altos que los de sus nuevos competidores.
Un cambio de paradigma en la mesa de los argentinos
El fenómeno va más allá de una novedad. Está modificando la competencia, los precios de referencia y hasta la cultura del consumo. El argentino, históricamente acostumbrado a «comprar nacional» por default, ahora compara etiquetas, precios y orígenes con una oferta que no tenía hace años.
La pregunta que queda flotando en el aire del supermercado es: ¿Este boom es un alivio temporario para el bolsillo o el principio de un cambio estructural en el tejido productivo alimentario argentino? Por ahora, las góndolas, más llenas y variadas, tienen la palabra.
