Una semilla resistente a herbicidas busca revolucionar el cultivo en el Chaco

El algodón vuelve a ser noticia en el Chaco. Y no es para menos. Este miércoles, en Avia Terai, el gobernador Leandro Zdero acompañó el 10° aniversario de Gensus S.A. y el lanzamiento de Arandú, una semilla que promete cambiar las reglas del juego para los productores algodoneros. ¿La clave? Tolerancia a herbicidas y protección frente a lepidópteros, dos de los mayores dolores de cabeza del cultivo.

“Confianza y esperanza son dos conceptos fundamentales para seguir creciendo”, expresó Zdero durante el acto, acompañado por el ministro de la Producción, Oscar Dudik. Y agregó: “Debemos recuperar la confianza en el trabajo conjunto y en un Estado eficiente, colaborativo y comprometido con quienes invierten, producen y generan oportunidades”.

El mandatario no habló por hablar. El Chaco tiene una historia profunda con el algodón. Fue el motor económico de décadas, luego sufrió el desplome y hoy intenta recuperar terreno. Pero esta vez, con una herramienta distinta: la biotecnología. “Este cultivo forma parte de nuestra identidad, pero también de nuestro presente y de nuestro futuro. La incorporación de tecnología, innovación y genética de avanzada nos permite mejorar la producción y la calidad de la fibra”, sostuvo.

La nueva semilla, llamada Arandú —que en guaraní significa “sabio” o “conocimiento”—, es el resultado de un trabajo articulado entre el INTA Sáenz Peña y la empresa Gensus. No es un desarrollo menor: combina resistencia a herbicidas y protección contra insectos que históricamente arruinaban cosechas enteras. Para el productor chaqueño, eso se traduce en menos pérdidas, menos aplicaciones de agroquímicos y, en definitiva, más rentabilidad.

El presidente de Gensus S.A., Pablo Vaquero, destacó la coincidencia del lanzamiento con el décimo aniversario de la firma. “Es un día muy especial para nosotros. Esta nueva tecnología representa un paso muy importante para el productor y para toda la cadena algodonera”, afirmó. Y agradeció el acompañamiento del gobernador: “Nos da fuerzas para seguir creciendo. Este es apenas el comienzo”.

Del evento participaron autoridades nacionales, provinciales y municipales, representantes de entidades productivas, técnicos, investigadores y productores de toda la región. Todos coincidieron en un punto: sin innovación tecnológica, el algodón chaqueño no podrá competir en los mercados internacionales. Con Arandú, en cambio, las puertas se abren.

La gran pregunta es si esta mejora en competitividad se traducirá en una reactivación genuina del sector. Porque no alcanza con tener buena semilla. Hacen falta créditos accesibles, precios sostén, y una logística que permita sacar la fibra al mundo. Zdero lo sabe. Por eso insistió en que “el sector productivo es quien va a sacar al Chaco adelante” y prometió acompañar cada iniciativa que impulse inversiones, empleo y agregado de valor.

Mientras tanto, en Avia Terai, los productores miran el futuro con otros ojos. Porque una semilla resistente no es magia, pero sí una oportunidad. Y en el campo, las oportunidades no se dejan pasar. ¿Será Arandú el inicio de una nueva era para el algodón chaqueño? El tiempo, y las próximas cosechas, lo dirán.