Valdés, otro gobernador que pone freno: recibió a Santilli pero dejó en veremos el apoyo a la reforma laboral

El ministro del Interior, Diego Santilli, sigue su gira por provincias clave para la reforma laboral, pero los apoyos no llegan con facilidad. Tras reunirse este viernes con el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, el mandatario dejó en claro que el proyecto oficial le genera «muchas dudas y preguntas» y no comprometió su respaldo, dejando el apoyo de sus tres senadores en un absoluto veremos.

El punto crítico: la pérdida de coparticipación
Al igual que otros gobernadores, la principal preocupación de Valdés es el artículo que baja el Impuesto a las Ganancias a las empresas, que según estimaciones reduciría la masa coparticipable en unos $130.000 millones mensuales. Valdés viene advirtiendo que la situación de las arcas provinciales ya es «compleja», y no está dispuesto a empeorarla.

Declaraciones ambiguas y próximos pasos
En una conferencia de prensa conjunta, ambos mostraron cordialidad pero posturas distintas:

  • Santilli: Insistió en el mensaje oficial: «Ningún gobernador puede estar en contra de una ley que busca generar empleo privado, aumentar la productividad y las inversiones».
  • Valdés: Coincidió en el objetivo («queremos modernizar nuestro sistema laboral»), pero fue cauteloso: «tenemos dudas y preguntas». Aclaró que cualquier cambio debe darse «sin poner en riesgo los derechos de los trabajadores» y anunció que en los próximos días analizará el proyecto con su gabinete y los legisladores provinciales.

Los votos clave que penden de un hilo
La posición de Valdés es estratégica para el oficialismo nacional. Los tres senadores correntinos responden a su espacio político:

  • Eduardo Vischi (UCR)
  • Mercedes Valenzuela (UCR)
  • Camau Espínola (valdesismo)
    Si Valdés decide no apoyar la reforma, es muy probable que estos senadores sigan su línea, complicando aún más la ya difícil cuenta matemática del gobierno en el Senado.

Un panorama que se complica para el oficialismo
Corrientes se suma a un grupo creciente de gobernadores «dialoguistas» (como los de Salta, Tucumán, Catamarca, Neuquén y Misiones) que están condicionando su apoyo a la reforma laboral, exigiendo compensaciones por la pérdida de coparticipación. La gira de Santilli, lejos de cerrar apoyos, está dejando al descubierto la profunda resistencia del interior a una medida que ahondaría su crisis fiscal.

La pelota queda en la cancha de Valdés y su análisis interno. Pero el mensaje es claro: sin garantías para las provincias, la reforma laboral podría naufragar en el Senado. El gobierno nacional deberá decidir si negocia concreta compensación o arriesga una derrota legislativa clave.