Transporte en alerta roja: «El sistema está al borde del colapso», advierten empresarios de Resistencia

1 de abril de 2026

El paisaje cotidiano de las paradas de colectivo en el Gran Resistencia podría cambiar drásticamente en las próximas semanas. Lo que hasta hace poco eran demoras aisladas, hoy se ha transformado en una crisis estructural que amenaza la continuidad del servicio. Facundo Sartore, referente de la empresa San Fernando Urbanos, pintó un panorama sombrío en diálogo con CIUDAD TV: costos que vuelan, pasajeros que se bajan y un combustible que se volvió un bien de lujo.

«Sostener el servicio es cada vez más difícil», confesó el empresario, resumiendo el sentir de un sector que se siente atrapado entre la inflación y la falta de financiamiento.

El «reino del revés» del combustible

El dato que más estremece a las tesorerías de las empresas es el salto del gasoil: un 28% de aumento en apenas 12 días. Pero lo insólito no es solo el precio, sino la modalidad de comercialización.

  • Pago anticipado: Las petroleras exigen el dinero en mano antes de descargar el camión.
  • La paradoja del surtidor: Por primera vez, sale más barato mandar un colectivo a cargar a una estación de servicio común que comprar gasoil a granel (por mayor).
  • Logística imposible: «Es inviable mandar 16 unidades de la Línea 5 a hacer fila en una estación de servicio», graficó Sartore.

Menos pasajeros y el auge del «Moto Uber»

La crisis económica no solo golpea a los dueños de los colectivos, sino principalmente al bolsillo del usuario. El informe es revelador: el uso del boleto común cayó más de un 60%.

¿A dónde se fue esa gente? Una parte se refugia en los beneficios sociales (boletos subsidiados), pero otra gran parte ha migrado a medios alternativos. Las aplicaciones de transporte, y especialmente el «Moto Uber», se han convertido en el competidor más feroz del sistema público por su inmediatez y costos competitivos frente a un colectivo que, en horario nocturno, ya empezó a recortar frecuencias.

La sombra de mayo y la salida de ERSA

Como si el presente no fuera suficiente, el horizonte de mayo trae nubarrones negros. La empresa ERSA tiene prevista su salida del sistema, lo que dejaría un hueco de 65 unidades diarias en las calles de Resistencia.

Sartore fue tajante al respecto: el resto de las empresas locales no tiene el «espalda» financiera ni la flota para absorber ese vacío. Si ERSA se va y no hay un reemplazo inmediato, miles de vecinos de la zona metropolitana se quedarán, literalmente, a pie.

Subsidios que no llegan y pagos demorados

Finalmente, el sector apunta contra la gestión de los fondos públicos. Denuncian demoras de hasta 40 días en el pago de los beneficios sociales que debe cubrir el Estado. «La provincia no subsidia a la empresa, subsidia al usuario, pero si ese dinero no llega a tiempo, nosotros no podemos comprar el combustible para salir a la calle», explicaron.

Con una tensión que crece cada vez que se actualiza la pizarra de las estaciones de servicio, el transporte público de Resistencia entra en una cuenta regresiva. Sin una readecuación urgente, el servicio nocturno podría ser solo el primer eslabón de una cadena de recortes mucho más profunda.