León XIV y un gesto histórico: cargó la Cruz durante las 14 estaciones en el Coliseo

Ciudad del Vaticano / Roma . Sábado 4 de abril de 2026

En su primer Viernes Santo como Sumo Pontífice, el Papa León XIV (Robert Prevost) protagonizó un acto de profunda carga simbólica y espiritual que rompió con la tradición reciente: cargó personalmente la Cruz durante las catorce estaciones del Vía Crucis en el Anfiteatro Flavio. Ante más de 30.000 fieles, el gesto fue interpretado como un mensaje de «hacerse cargo» de un mundo marcado por los conflictos bélicos y el sufrimiento humanitario.

Un Vía Crucis marcado por el «mundo en llamas»

Las meditaciones de este año, encargadas al padre Francesco Patton (ex custodio de Tierra Santa), reflejaron la cruda realidad de los conflictos en Medio Oriente y Ucrania. El Papa utilizó la procesión para lanzar una advertencia a los líderes mundiales sobre la responsabilidad ética del mando.

“Toda autoridad deberá responder ante Dios por el propio modo de ejercitar el poder recibido: el poder de juzgar, pero también el poder de comenzar una guerra o de terminarla”.

Momentos clave de la oración:

  • Estación VIII (Jesús encuentra a las mujeres): Se pidió «don de lágrimas» para llorar por las masacres, los genocidios y el «cinismo de los prepotentes».
  • Diplomacia activa: Antes del rito, León XIV mantuvo conversaciones telefónicas con Isaac Herzog (Israel) y Volodimir Zelensky (Ucrania), urgiendo a la protección de civiles y al respeto del derecho internacional.

El simbolismo de la carga física

A diferencia de sus predecesores, que solían encabezar la procesión sentados o cargando la cruz solo en tramos cortos, León XIV completó el recorrido total. El Vaticano señaló que este gesto busca visibilizar la cercanía del Pontífice con las víctimas de la guerra y la pobreza.

Acompañamiento litúrgico:

  • Monseñor Diego Ravelli: Maestro de las Celebraciones Litúrgicas.
  • Cardenal Baldo Reina: Vicario de la Diócesis de Roma.
  • Fieles: Jóvenes, familias y peregrinos de todo el mundo que colmaron el Coliseo.

Ritos previos en la Basílica de San Pedro

Antes de trasladarse al Coliseo, el Papa presidió la Celebración de la Pasión del Señor en la Basílica de San Pedro. Siguiendo la tradición más solemne, León XIV se postró en el suelo en señal de adoración y humildad, un gesto que precede a la adoración de la Cruz.

El Vía Crucis concluyó con la Oración de San Francisco («Señor, hazme un instrumento de tu paz») y la bendición final, dejando un mensaje de esperanza cristiana frente al «nuevo desorden mundial» que preocupa al Vaticano.