El tarifazo en el NEA acumula casi un 3000% y empuja la inflación más alta del país
El ajuste se ve en números concretos. En el noreste argentino las tarifas eléctricas escalaron hasta un 2.374% desde noviembre de 2023. En Formosa, los usuarios de ingresos bajos pasaron de pagar $2.976 a $73.625. Los de ingresos medios, de $3.752 a ese mismo valor. Los sectores de mayores ingresos, en cambio, subieron 226%, partiendo de $22.571. «Es una brutalidad. La luz pasó de ser un gasto accesible a una factura que no se puede pagar», expresó a este medio un vecino de Formosa.
El NEA no sólo tiene los aumentos más altos del país. También concentra una de las claves del nuevo esquema tarifario. Las subas en gas y electricidad superaron el 2000%. La reducción del bloque subsidiado disparó la inflación regional al 4,1%. «El NEA tiene la inflación más alta del país justamente por esto. La energía es el motor de los precios», señaló un analista económico.
El rediseño del bloque subsidiado: de 550 kWh a 150 kWh
La modificación central no fue sólo la quita de subsidios. Fue el rediseño del bloque de consumo subsidiado, que en estas provincias es determinante por razones climáticas. Hasta el verano, el Gobierno había reconocido esa particularidad. En zonas «muy cálidas» del NEA, el bloque subsidiado se había elevado a 550 kWh mensuales para cubrir el mayor uso de aire acondicionado y ventiladores. Era un reconocimiento explícito: en el Norte, la electricidad no es un consumo discrecional. «En el NEA, el aire acondicionado no es un lujo. Es una necesidad. Pero el gobierno lo trata como si lo fuera», criticó el analista.
Pero ese esquema duró poco. Con la implementación del nuevo régimen de subsidios, ese bloque se redujo drásticamente. En los meses siguientes, el tope subsidiado cayó a apenas 150 kWh mensuales. Todo consumo por encima de ese nivel pasa a pagarse a tarifa plena. Ahí está el punto crítico. El consumo promedio de un hogar en el NEA supera ampliamente ese umbral en meses de calor. Es decir, la mayor parte del consumo queda fuera del subsidio. El esquema no elimina el beneficio pero lo vuelve una asistencia marginal. «Con 150 kWh no hacés nada. Un aire acondicionado solo consume eso en una semana. Es un subsidio de mentira», denunció el vecino.
El efecto implacable sobre la factura
El efecto sobre la factura es implacable. El usuario subsidiado deja de estar protegido en la mayor parte de su consumo. Y en provincias donde las temperaturas obligan a consumir más energía, eso se traduce en un salto automático del gasto. «Antes pagaba 3 mil pesos. Ahora pago 75 mil. No es un aumento, es una locura», lamentó.
Aumentos en potencia y transporte
A esto se suma el componente mayorista. El precio de la potencia subió 9.906% y el costo del transporte eléctrico más de 6.800%. Son aumentos que explican por qué, aun con subsidio parcial, la factura final se dispara. «Los aumentos no son solo en el consumo. También en la potencia y el transporte. Todo se multiplicó por cien», explicó el analista.
Una situación estructural más frágil
El problema es que el NEA parte de una situación estructural más frágil. Son provincias con menores ingresos promedio y, además, con baja cobertura de gas por red. Por eso, la electricidad no sólo se usa para refrigerar, sino también para cocinar o calefaccionar en algunos casos. «En el NEA, la luz es el único servicio para muchas familias. No tienen gas natural. Por eso el impacto es tan grande», señaló.
El gas también sube
Ahí aparece el segundo impacto. La actualización del precio de la garrafa, oficializada en el Boletín Oficial este lunes, pega sobre los mismos hogares que ya enfrentan tarifas eléctricas más altas. En el Norte, donde el gas natural no llega, la energía se paga dos veces. «No solo subió la luz. También subió la garrafa. Y el gasoil para los camiones. Todo sube. No hay alivio», lamentó el vecino.
El NEA lidera la inflación
El resultado ya se refleja en los indicadores. El NEA lidera la inflación del país con un 4,1%, un 20,6% arriba que el promedio nacional. La suba de la energía se traslada a alimentos, servicios y comercio. Es un efecto cascada que empieza en la factura y termina en la góndola. «Cuando sube la luz, sube el pan, sube la carne, sube todo. Por eso el NEA tiene la inflación más alta», explicó el analista.
El margen de respuesta de las provincias es limitado
En las provincias, el margen de respuesta es limitado. En Formosa, el gobierno sostiene subsidios sobre el Valor Agregado de Distribución para amortiguar el impacto. Pero los componentes principales, generación, potencia y transporte, dependen de Nación. «Las provincias pueden hacer muy poco. El problema lo genera Nación. Ellos fijan los precios mayoristas. Nosotros solo distribuimos», señaló un funcionario provincial.
En primer lugar, las tarifas eléctricas en el NEA aumentaron hasta un 2.374% desde noviembre de 2023. A continuación, el bloque subsidiado se redujo de 550 kWh a 150 kWh mensuales, dejando la mayor parte del consumo fuera del subsidio. Además, el precio de la potencia subió 9.906% y el transporte eléctrico más de 6.800%. Por último, el NEA lidera la inflación del país con un 4,1%, muy por encima del promedio nacional.
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