La noche que un loco se cruzó armado en la cena de Trump: allanamiento en California

«Un cobarde intentó crear una tragedia nacional». Esa frase del subdirector del Servicio Secreto, Matthey Quinn, todavía resuena mientras los agentes del FBI siguen revisando cada rincón de la casa de Tomas Cole Allen, ese joven de 31 años que la noche del sábado se cruzó armado en la cena anual de periodistas en la Casa Blanca, donde Donald Trump cenaba con la primera dama, el vicepresidente y todo su gabinete.

El operativo en Torrance, California, fue un despliegue que hubiera hecho sombra a cualquier allanamiento en el Gran Resistencia. Agentes federales rodearon la propiedad mientras esperaban la orden del tribunal para entrar. El vecindario, de clase media, quedó con los pelos de punta. «Nunca imaginé que del lado de acá de la puerta pudiera vivir alguien con un plan así», se escuchó decir entre los curiosos.

Todo pasó rápido, pero no tanto. Imaginense: el hotel Hilton lleno de trajeados, copas de vino, flashes y el presidente ahí nomás. De repente, un tipo fuerza el control de seguridad y sale corriendo hacia adentro. El propio Trump difundió un video donde se ve el momento de máxima tensión. Parece una película, pero era real. El Servicio Secreto actuó enseguida: redujeron al tipo, lo esposaron y lo sacaron. Un agente recibió un balazo, pero por suerte ya lo dieron de alta.

El presidente, que ya había sobrevivido a un intento de asesinato en julio de 2024 en Pensilvania (un tirador le rozó la oreja, ¿se acuerdan?, salió a hablar poco después desde la Casa Blanca. «Es un loco, un lobo solitario», dijo. Y aclaró que el tipo nunca llegó a superar el perímetro donde él estaba cenando. O sea, el peligro estuvo, pero no tanto.

La fiscal federal Jeanine Pirro ya le endilgó dos cargos graves: tenencia de armas y agresión. Mientras tanto, el FBI investiga si había más gente atrás o si actuó solo. Por ahora, todo indica que sí: un tipo solo, armado, con un plan que pudo haber cambiado la historia.

Y acá, en el Chaco, donde a veces nos parece que esas cosas pasan muy lejos, conviene recordar que la violencia política no es ajena ni a nuestra provincia. ¿O vamos a olvidar aquel 1 de febrero de 1999, cuando un comando atacó la casa del entonces gobernador Ángel Rozas? No hace falta irse hasta Washington para saber que un loco con un arma puede cambiar todo en un segundo. La diferencia es que allá tienen blindajes y acá a veces ni los controles en las escuelas funcionan.

El detenido, Thomas Cole Allen, tiene 31 años, vive en Torrance y por ahora no trascendieron mayores datos de su pasado. Pero la pregunta que queda flotando, vecino, es la misma que se hacen en California y en el Chaco: ¿cómo puede ser que un tipo entre armado a un evento con el presidente, y que siempre haya que esperar que pase la tragedia para después preguntarnos por qué no se hizo nada antes?