General San Martín cumple 117 años: de «El Zapallar» a polo productivo, con la garra chaqueña bien puesta

Un 29 de abril de 1909, alguien clavó un poste en medio del monte y dijo «acá nace un pueblo». Nadie imaginó entonces que ese lugar, llamado cariñosamente «El Zapallar», iba a convertirse en uno de los motores productivos del Chacho. Pero así pasó. Hoy, General San Martín, cabecera del departamento Libertador General San Martín, está de festejo grande: 117 años de historia, sudor, cosechas y mucho coraje.

La ciudad hoy es un polo agrícola-ganadero de aquellos. Soja, tabaco, maíz y girasol son sus cultivos estrella. Pero ojo, que hubo una época en que el «oro blanco» mandaba. El algodón, que llegó a cubrir extensiones inmensas, retrocedió más del 90%. Las hortalizas también tienen su lugar. Y la ganadería vacuna es reconocida a nivel nacional e internacional. O sea, de la tierra sale la plata que mueve la región.

A 115 kilómetros de Resistencia y a 1125 de Buenos Aires, la ciudad se las arregló para crecer sin que nadie le diera demasiada bola. Sus rutas provinciales (la 90, la 3, la 7, la 32, la 33 y la 11) la conectan con todo el norte chaqueño. Es paso obligado para llegar a Pampa del Indio, Presidencia Roca, Ciervo Petiso, Selvas del Río de Oro y La Verde. El puente Libertad sobre el río Bermejo la vincula con Formosa. Y aunque el ramal de ferrocarril que la unía con Lapachito fue desmantelado en los ’80, la ciudad sigue firme. Hasta tiene un aeródromo de tierra para aviones chicos.

El río Bermejo está a 120 kilómetros, y de él parte un acueducto que lleva agua a la ciudad. Porque en el norte, el agua es vida y también muerte cuando se desborda. Pero los sanmartinianos saben de convivir con la adversidad.

Los carnavales de General San Martín son de los más importantes de la zona. Allí, la alegría se desborda, la murga retumba y el pueblo se abraza. Tradición pura, che.

Hoy, la ciudad celebra. Pero no con un simple pastel y velitas. Celebra con la convicción de los que saben que el futuro se construye en el campo, con las manos llenas de tierra y la frente curtida por el sol. Los desafíos son enormes: rutas que mejorar, obras hídricas que hacer, trabajo que no alcanza. Pero si algo tiene General San Martín es coraje. Y eso, en el Chacho, vale más que cualquier regalo de cumpleaños.

¿Cuántas veces pasaste por General San Martín de camino a otro lado y no te detuviste a conocerla bien? Porque la próxima vez que viajes para el norte, bajate, tomate un mate en la plaza, hablá con un productor, mirá el horizonte. Ahí vas a entender por qué 117 años después, este pueblo sigue en pie. Y no es casualidad. ¡Feliz cumpleaños, General San Martín!