Bajan las temperaturas y anticipan un invierno normal: la gran incógnita es El Niño y «a quién le toca»
Después de varios días de calor y humedad agobiante, el Chacho se prepara para un giro brusco. Un frente frío (algunos lo llaman ciclogénesis, pero es básicamente lo mismo: aire del sur barriendo hacia el norte) ingresará entre hoy jueves y el viernes, trayendo lluvias aisladas sin grandes acumulados. Lo relevante llegará el fin de semana: el termómetro se desploma, con mínimas que podrían ubicarse entre 5 y 10 grados en algunos sectores. El otoño, por fin, se hace sentir.
El análisis lo hizo el ingeniero en Recursos Hídricos Hugo Rohrmann, ex titular de la APA y ex docente de la UNNE. Para él, el fenómeno no tiene nada de extraordinario. «Es un frente frío que avanza desde el sur que va a barrer prácticamente todo el país hasta Paraguay», explicó a NORTE. Y la perspectiva trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para mayo, junio y julio no anticipa extremos: el litoral argentino se mantendría dentro de parámetros normales. Incluso, en zonas que sufrieron lluvias intensas como El Impenetrable, se prevén precipitaciones por debajo de lo habitual.
Pero la pregunta que empieza a rondar en el ambiente climático es otra: ¿viene El Niño? Rohrmann fue preciso: «No existe el término ‘súper Niño’. Lo que sí muestran más de 30 modelos es una probabilidad creciente de que se configure un evento Niño» hacia la primavera-verano. El calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial ya está en estudio. Pero su impacto, regionalmente hablando, es una lotería. «La gran pregunta es a quién le va a tocar. El último Niño, en 2023, afectó fuertemente al estado de Río Grande do Sul en Brasil, con consecuencias muy graves, mientras otras regiones no tuvieron ese impacto», recordó el especialista. La respuesta, recién hacia junio o julio, empezará a vislumbrarse.
Más allá del pronóstico, Rohrmann dejó una crítica estructural al SMN. Cuestionó la concentración de recursos en la Pampa Húmeda y la desinversión en el NEA. El dato es elocuente: «Mientras en la provincia de Buenos Aires existen más de 40 estaciones meteorológicas, en el Chaco hay apenas dos». Cifras similares en Formosa y apenas superiores en Corrientes. «Estamos hablando de una región mucho más extensa con mucha menos cobertura. Eso hace que sea más difícil generar pronósticos precisos», sostuvo. Su propuesta: centros específicos en el NEA, NOA y Patagonia, con profesionales e infraestructura enfocada en las particularidades de cada zona. «Si vamos a hablar de replantear el SMN, tiene que haber una mirada especial para estas regiones», concluyó.
¿En tu barrio suelen acertar los pronósticos del SMN o sentís que siempre se quedan cortos con el NEA? Qué te parece la idea de descentralizar el SMN con centros regionales en lugar de concentrar todo en Buenos Aires? El último Niño (2023) afectó más a Brasil que a Argentina. Si viene otro, ¿creés que el Chaco debería empezar a prepararse desde ahora o es impredecible?
