La VTV ya no será como antes: los 8 cambios que deben tener los talleres particulares
La decisión del Gobierno de Javier Milei de abrir el juego de la Verificación Técnica Vehicular (VTV) a talleres privados contiene un paquete de ocho cambios relevantes en las instalaciones y equipos de medición que deberán tener los nuevos prestadores con respecto a los exigidos a los actuales concesionarios del servicio.
La resolución 32/26 de la Secretaría de Transporte dio paso a un nuevo escenario operativo en el que cualquier establecimiento que cumpla con una serie de requisitos técnicos y administrativos podrá solicitar la habilitación para realizar revisiones técnicas obligatorias (RTO) tanto de vehículos particulares como de unidades de transporte de pasajeros y cargas.
La gestión libertaria justificó la medida en la necesidad de «ampliar la cantidad de prestadores disponibles, fomentar la competencia y permitir que talleres, concesionarios e importadores puedan ingresar a una actividad que hasta ahora estaba concentrada en una red limitada de plantas verificadoras».
Los 8 cambios clave
Según un análisis del especialista Marcelo Gonzálvez, las modificaciones más significativas abarcan ocho ítems operativos:
- Infraestructura y accesos: El régimen anterior exigía dimensiones mínimas estrictas (30 metros de largo y 7,5 metros de ancho), accesos enfrentados obligatorios y portones con señalización específica. Ahora solo se pide accesos seguros y preferentemente independientes, sin dimensiones mínimas ni colores de portones.
- Fosa de inspección: Antes se exigían medidas mínimas (profundidad, ancho y largo), revestimiento cerámico, iluminación específica y sistemas de extracción de gases. Ahora solo se exige fosa o elevador que permita observación integral y segura.
- Equipamiento mínimo: La normativa anterior establecía un listado exhaustivo con especificaciones técnicas y normas IRAM. El nuevo esquema mantiene un listado básico de equipos, pero sin especificaciones técnicas ni normas IRAM.
- Calibraciones y mantenimiento: Los equipos debían ser calibrados cada 6 meses o 6.000 revisiones con control de la CNRT. Ahora el registro queda en el taller y la calibración se hace in situ con personal propio.
- Áreas complementarias: Los prestadores estaban obligados a tener oficinas, sala de espera, vestuarios y baños diferenciados. El nuevo ordenamiento no exige áreas complementarias, solo archivo digital y físico de inspecciones por 2 años.
- Personal técnico: Se exigía un director técnico ingeniero mecánico o electromecánico matriculado. Ahora se mantiene la figura del director técnico, pero sin exigencia explícita de especialidad de título.
- Auditorías y control: La CNRT tenía facultades de fiscalización con penalidades. Ahora se limita a verificar el cumplimiento del anexo, sin régimen de penalidades específico.
- Registro y habilitación: La inscripción estaba condicionada a infraestructura y actividad exclusiva de VTV. Ahora no se exige exclusividad y permite inscripción a distancia, habilitación provisoria automática si no hay observaciones en 30 días.
Adhesión y rechazo provincial
La desregulación recibió los primeros apoyos de CABA y Mendoza, que enviaron proyectos de ley para adherir. En cambio, la provincia de Buenos Aires advirtió que no acatará los cambios. El ministro de Transporte bonaerense, Martín Marinucci, alertó que «si un auto hace la VTV en un taller particular dentro de la provincia, un control de tránsito le podrá labrar una infracción o retenerle el vehículo».
Preguntas para los lectores: ¿Qué opinás de la apertura de la VTV a talleres particulares? ¿Confiarías en un taller privado para hacer la verificación técnica de tu auto? ¿Cómo afecta la decisión de la provincia de Buenos Aires de no adherir a la medida? Dejanos tu comentario.
