Cuidado y empatía: unas 90 mascotas fueron beneficiadas en una gran jornada de castración en Tres Isletas

El amor por nuestros animales se demuestra con acciones concretas que mejoren su calidad de vida y protejan a la comunidad. Con este espíritu de solidaridad y compromiso, las instalaciones de la Fundación Todo por Amor se transformaron en el escenario de una nueva jornada de castración a bajo costo, un operativo que ya se convirtió en una política de salud pública esencial para la ciudad.

La intendente Lic. Marcela Duarte, junto al secretario de Intendencia Ramón Miño, se acercaron a acompañar el despliegue y a conversar con las familias que, desde temprano, hicieron fila con sus perros y gatos en brazos, demostrando que Tres Isletas abraza la tenencia responsable.

Un escudo contra el abandono y la sobrepoblación

Gracias al esfuerzo compartido, se lograron realizar aproximadamente 90 cirugías, un número que impacta directamente en el mediano plazo en las calles de nuestro pueblo. La castración no es solo un procedimiento médico; es la herramienta más humana y efectiva para:

  • Evitar el sufrimiento: Previene enfermedades graves en los animales y reduce el abandono de camadas no deseadas.
  • Salud pública: Colabora con el ordenamiento urbano y la higiene de los barrios.
  • Economía familiar: Al realizarse a bajo costo, permite que todos los vecinos puedan acceder a un servicio que de forma privada suele ser costoso.

Tres patas para una solución real

El éxito de la jornada radica en una fórmula que nunca falla: el trabajo en red. Este logro fue posible gracias a la articulación entre la Municipalidad, la dedicación incombustible de las voluntarias del grupo Salvando Huellas, el profesionalismo de los veterinarios locales que le pusieron el cuerpo a las cirugías, y la generosidad de la fundación que prestó el espacio.

«El cuidado responsable de nuestros animales es una tarea que construimos entre todos», destacaron las autoridades, agradeciendo especialmente a cada vecino que se tomó el tiempo para llevar a su compañero de cuatro patas.

Las curaciones ya empezaron en casa y las colitas volvieron a mover la cola en los patios de Tres Isletas. Una jornada que demuestra que cuando el Estado y la sociedad civil se unen por los que no tienen voz, toda la comunidad da un paso hacia adelante.