Investigación de la UNNE: cómo el fuego transforma los suelos del NEA y condiciona su recuperación

En el Departamento de Ituzaingó, donde los incendios de 2022 arrasaron pastizales y plantaciones de pino, la ingeniera agrónoma Dalis Elena Gandolfo desarrollará una investigación orientada a comprender cómo el fuego modifica las propiedades del suelo. El estudio aportará herramientas para el manejo de suelos frágiles y el monitoreo de áreas afectadas por incendios .

El impacto de los incendios de 2022

En 2022, aproximadamente el 12% de la superficie de Corrientes (más de 1 millón de hectáreas) fue afectada por incendios que arrasaron pastizales, bosques nativos, forestaciones comerciales y humedales como los Esteros del Iberá . El departamento de Ituzaingó fue uno de los más golpeados, con más de 138.000 hectáreas quemadas .

Investigaciones previas del equipo de la UNNE ya habían documentado pérdidas significativas: en los primeros 10 cm de suelo, el carbono orgánico disminuyó un 60% en pastizales y 50% en forestaciones. La estabilidad estructural, clave para evitar la erosión, cayó un 52% y 53% respectivamente .

Tres propiedades bajo la lupa

La investigación de Gandolfo se centrará en tres indicadores clave de la salud del suelo:

1. Materia orgánica: el estudio evaluará tanto la materia orgánica total como sus fracciones más lábiles (particularmente la materia orgánica particulada), que es la más sensible al fuego. La hipótesis es que el incendio daña más la fracción frágil que la resistente, y que los suelos con mayor contenido orgánico previo se recuperan más rápido .

2. pH del suelo: el fuego genera cenizas que pueden elevar el pH de manera abrupta. La pregunta es si esa alteración es transitoria o si el suelo demora en volver a su estado ácido característico .

3. Estabilidad de agregados: el suelo no es polvo suelto; sus partículas se agrupan en pequeños terrones que permiten la infiltración de agua, el desarrollo de raíces y la resistencia a la erosión. El fuego reduce esta estabilidad al destruir la materia orgánica que actúa como «pegamento» entre las partículas .

Diseño experimental y trabajo de campo

El trabajo se realizará en el Departamento de Ituzaingó, comparando dos tipos de sistemas: pastizales naturales y forestaciones de pino. En cada uno, se tomarán muestras en tres profundidades (hasta 30 cm) y en tres momentos distintos: antes del incendio (usando datos previos del grupo de investigación), inmediatamente después, y pasado un tiempo, para evaluar la evolución del suelo .

Los análisis se realizarán en el Laboratorio de Suelos de la Cátedra de Edafología de la Facultad de Ciencias Agrarias (UNNE), un espacio con más de 30 años de trayectoria que cuenta con equipamiento de alta complejidad y participa en rondas de calidad interlaboratorios .

Aportes concretos para el manejo post-incendio

El conocimiento que genere esta investigación tiene aplicaciones directas:

  • Herramientas de diagnóstico: permitirá evaluar el estado del suelo después de un incendio y monitorear su evolución .
  • Orientación para la recuperación: los resultados podrán guiar decisiones sobre el manejo de suelos quemados para acelerar su regeneración .

En una provincia que perdió una décima parte de su superficie en los incendios de 2022, esta información es clave. Los suelos de Corrientes son naturalmente frágiles, con alta susceptibilidad a la degradación física y pérdida de materia orgánica. Saber cómo se comportan frente al fuego —en pastizales y en forestaciones de pino— es un dato valioso tanto para productores como para quienes toman decisiones sobre la gestión del territorio y la prevención de nuevos incendios.

¿Viviste o conocés de cerca el impacto de los incendios en Corrientes? ¿Te parece que la ciencia tiene un rol clave en la recuperación de los suelos después de estas catástrofes? La investigación de la UNNE es un ejemplo de cómo el conocimiento generado en la universidad puede dar respuesta a problemas concretos de la región.