«No hay consumo y tampoco hay medidas que compensen»: la dura advertencia del presidente de la Cámara de Comercio de Resistencia
El titular de la entidad comercial chaqueña trazó un diagnóstico alarmante para el sector pyme. En diálogo con NORTE, Juan Martín Alfonso aseguró que la caída de las ventas es el principal problema de los comercios, incluso por encima de la presión tributaria. Y reclamó medidas concretas al Gobierno nacional.
La combinación de consumo deprimido, alta presión tributaria y escasas herramientas de financiamiento configura hoy el escenario más complejo para las pequeñas y medianas empresas del país en general y de Resistencia en particular. Así lo describió el presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Producción de la capital chaqueña, quien aseguró que el sector atraviesa una etapa de adaptación a un nuevo esquema económico, pero «sin el acompañamiento que considera necesario por parte del Estado».
El consumo, el gran ausente
El dirigente sostuvo que la principal preocupación ya no pasa únicamente por la carga impositiva, sino por la fuerte retracción del consumo. «Cuando había ventas, la rueda seguía girando pese a los impuestos. Hoy no hay consumo y tampoco aparecen medidas que compensen esa realidad», resumió Alfonso.
Los datos avalan su diagnóstico. Según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas de las pymes registraron en mayo una caída interanual de 1,2% y acumularon 13 meses consecutivos de contracción . Entre enero y mayo, el sector exhibió una retracción acumulada de 3,1% .
El informe reflejó además un deterioro en la percepción de los comerciantes: el 45,1% evaluó que su escenario operativo empeoró, 5,5 puntos porcentuales por encima del mes previo . Y casi seis de cada diez encuestados (59,4%) consideraron que el contexto actual no resulta favorable para realizar inversiones .
El reclamo contra ARCA y la presión fiscal
Alfonso explicó que la Cámara de Comercio acompaña el planteo impulsado por CAME, que solicita suspender las ejecuciones fiscales y los embargos mientras dure el período de adecuación previsto en el proyecto de reforma de la denominada «inocencia fiscal».
Además, el sector propone reducir en un 50% las multas para quienes regularicen su situación dentro de los 15 días posteriores a ese plazo y ampliar la cantidad de cuotas disponibles para cancelar deudas tributarias.
Según indicó, el diálogo con las autoridades nacionales existe, pero hasta el momento no hubo respuestas concretas. «La gestión está garantizada porque es lo que hacemos las entidades gremiales, pero el resultado no depende de nosotros», afirmó.
Competencia desleal y el peso de Ingresos Brutos
El dirigente también advirtió sobre el crecimiento de la competencia informal, favorecida por «la posibilidad de importar mercadería para consumo personal» y su posterior reventa sin cumplir las mismas obligaciones que afronta el comercio formal.
«No estamos en contra de la apertura económica ni del ordenamiento de la macroeconomía. Lo que pedimos es que también se revisen los impuestos que recaen sobre quienes producen, invierten y generan empleo», señaló.
Alfonso también apuntó contra la estructura tributaria provincial y municipal, particularmente el impuesto sobre los Ingresos Brutos. Si bien reconoció que el Chaco ha sido una de las pocas provincias en ajustarlo hacia abajo, calificó al gravamen como uno de los más «distorsivos» por aplicarse «sobre la facturación independientemente de la rentabilidad».
La necesidad de adaptarse… pero con condiciones
Pese al difícil panorama, el dirigente sostuvo que el nuevo contexto también obliga a las empresas a profesionalizar su gestión, mejorar la atención y diversificar su oferta. No obstante, insistió en que esa reconversión necesita un marco que permita sostener la actividad.
«Entendemos que hay que adaptarse a una nueva realidad económica, pero si no hay ventas y además se mantienen la presión fiscal y los embargos, sostener una pyme se vuelve cada vez más difícil», concluyó.
El diagnóstico de Alfonso llega en un momento clave para la economía chaqueña, donde la caída del consumo y la falta de medidas compensatorias ponen en jaque a un sector que representa una porción fundamental del empleo y la actividad comercial de la provincia.
