Nació en Argentina el primer cerdo de América Latina modificado genéticamente para trasplantes

Un equipo de científicos de la UBA y la UNSAM logró un hito histórico para la medicina regional: el nacimiento del primer cerdo clonado de América Latina con modificaciones genéticas diseñadas para futuros trasplantes de órganos a humanos. El ejemplar, que nació en abril en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, es el primero documentado fuera de Estados Unidos y China, y el tercero en el mundo en alcanzar el llamado «triple knockout» .

El avance, que combina técnicas de edición génica y clonación, representa un paso clave para enfrentar la escasez de órganos. Según datos del INCUCAI, más de 7.000 personas esperan un trasplante en Argentina, con apenas nueve donantes por cada millón de habitantes . A nivel mundial, la OMS estima que solo se cubre el 10% de la demanda .

¿Cómo se logró el «triple knockout» y qué significa?

El mayor obstáculo para trasplantar órganos de animales a humanos es el rechazo hiperagudo: el sistema inmunológico identifica el tejido extraño y lo destruye en minutos . Para superar esta barrera, el equipo de la UNSAM liderado por el investigador Adrián Mutto desactivó tres genes específicos del cerdo (GGTA1, CMAH y B4GalNT2), responsables de desencadenar esa respuesta inmune agresiva .

Este procedimiento, conocido como «triple knockout», es la base del desarrollo. «Desactivar estos tres genes es fundamental para que el organismo humano no reconozca al órgano como un invasor», explica Mutto .

El rol de la UBA y el camino a seguir

El proyecto fue posible gracias a la articulación entre la UBA y la UNSAM. Mientras la UNSAM realizó la edición genética, el equipo de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA se encargó de la fase reproductiva: implantaron 120 embriones editados mediante una técnica quirúrgica mínimamente invasiva y gestionaron todo el proceso de gestación y parto .

«Somos los responsables del mantenimiento de la gestación y el parto, es decir, somos el eslabón final del proyecto, pero también el inicio de la etapa de crianza de los lechones», explicó Marcelo Acerbo, veterinario especialista en reproducción porcina de la UBA .

El nacimiento de este primer lechón es solo el comienzo. El equipo ya tiene dos cerdas preñadas con nuevos clones y proyecta sumar cinco ejemplares más para fines de junio. La siguiente fase, denominada «knock-in», consistirá en incorporar siete genes humanos adicionales para aumentar aún más la compatibilidad biológica y controlar el tamaño de los órganos, evitando que crezcan más de lo que puede albergar un cuerpo humano .

El desafío ético y regulatorio

El proyecto, que ha generado debates éticos, responde a una necesidad médica urgente . Sin embargo, los científicos advierten que el camino es largo. Antes de cualquier prueba en humanos, el INCUCAI deberá certificar mediante estudios preclínicos que estos órganos no generan rechazo .

Con este logro, la ciencia argentina se posiciona a la vanguardia de la medicina regenerativa. «El desarrollo de esta línea de investigación a nivel local no solo reduciría la dependencia de tecnología extranjera, sino que también ofrecería una esperanza real para los miles de pacientes que esperan un trasplante», concluye el informe .