El ajuste a las provincias se profundiza: las transferencias no automáticas tocaron su piso más bajo desde 2005
Junio fue un mes para el olvido en materia de envíos de fondos nacionales a las provincias. Las transferencias no automáticas del Gobierno Nacional a los distritos y a CABA sumaron apenas $48.300 millones en la etapa pagada. La cifra, comparada con junio del año pasado, representa una caída real del 87,7%. Es el peor junio desde, al menos, el año 2005. No hubo reparto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y los fondos para cajas previsionales se redujeron a una sola provincia.
El informe de la Consultora Politikón no deja lugar a dudas: el ajuste está golpeando fuerte a las economías subnacionales. De los pocos envíos que sí se hicieron, la mitad se fue en un solo programa. La Universalización de la Jornada Extendida concentró el 51% del total pagado, con $24.460 millones repartidos entre diecisiete distritos. En segundo lugar aparecieron los fondos para agua potable y saneamiento del AFD, con $4.985 millones para Catamarca, Jujuy y Salta. Y en tercero, las transferencias a cajas previsionales, que apenas totalizaron $4.000 millones y beneficiaron exclusivamente a Corrientes.
Entre estos tres rubros explicaron el 69% del mes. El resto, $14.855 millones, se repartió entre decenas de otras actividades menores. La foto es clara: el gobierno nacional está enviando lo mínimo indispensable y concentrando los recursos en programas muy específicos.
Buenos Aires fue la provincia que más recibió en junio, con el 27,2% del total ($13.159 millones). Casi todo eso, el 83%, fue para la Jornada Extendida. Corrientes, en segundo lugar, se llevó el 10,4% ($5.014 millones), pero prácticamente todo fue para su caja previsional. Santa Fe cerró el podio con el 9,5% ($4.583 millones), también con fuerte peso del programa educativo.
Más atrás quedaron Catamarca (5,9%), Córdoba (5,4%), Chaco (5,1%) y Mendoza (5,1%). Entre las siete primeras, concentraron el 69% del reparto. En el extremo opuesto, Río Negro, La Pampa y La Rioja recibieron menos del 1% cada una. La desigualdad en la distribución es un dato que no pasa desapercibido.
Si se mira la variación interanual, solo tres provincias lograron crecer: San Luis (+101,3%), Jujuy (+6,6%) y Chubut (+5,8%). Pero el dato hay que leerlo con cuidado: en ninguno de esos casos los fondos superaron los $600 millones. Son crecimientos sobre bases muy bajas. El resto de los veintiún distritos subnacionales tuvieron caídas. Mendoza fue la que menos sintió el golpe, con una baja del 7,8%. En la vereda opuesta, Tucumán, Santa Cruz, La Rioja y CABA sufrieron desplomes superiores al 90%.
El caso de las transferencias a cajas previsionales es particularmente llamativo. Pese a que existen convenios vigentes que definen envíos mensuales para varias provincias, en junio solo Corrientes recibió fondos. Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, Misiones, Santa Fe, Chubut y Neuquén se quedaron sin nada, a pesar de tener acuerdos firmados. El gobierno nacional, en los hechos, suspendió los pagos.
En cuanto a los ATN, junio fue el segundo mes consecutivo sin distribución. Algo que no ocurría desde mediados de 2024. El fondo recaudó $106.977 millones según DNAP, pero no se repartió ni un peso. En el acumulado del semestre, los ATN distribuidos suman $121.000 millones, apenas el 21% de lo recaudado. El saldo sin ejecutar asciende a $455.658 millones.
El primer semestre cerró con transferencias no automáticas por $639.589 millones, un 61,8% menos que en el mismo período de 2025 en términos reales. Es el segundo peor semestre desde 2005, solo superado por el de 2024. Buenos Aires (20,2%), CABA (14,6%), Entre Ríos (8,2%), Córdoba (6,9%), Misiones (5,8%) y Santa Fe (5,6%) captaron la mayor parte. La Rioja y San Luis, en cambio, apenas sumaron el 0,5% del total entre ambas.
Las actividades que concentraron los envíos en el semestre fueron tres: Jornada Extendida ($159.878 millones), ATN ($121.000 millones) y transferencias a cajas previsionales ($119.167 millones). El resto de los programas, $239.544 millones, se repartió entre múltiples partidas menores. El mensaje es contundente: el gobierno está recortando fondos discrecionales y limitando el envío de recursos a las provincias. En un año electoral, las consecuencias políticas de esta decisión aún están por verse.
