Un regreso amargo: el plantel vuelve partido y el esperado feriado se diluye

Lo que debía ser una celebración histórica terminó convertido en un operativo de regreso con el plantel dividido, la ausencia de su máxima figura y un feriado nacional que quedó en veremos.

Messi no vuelve y el plantel llega partido

La primera señal de que los festejos no serían como se esperaban llegó desde la AFA: la Selección no regresará completa a Argentina. Lionel Messi, acompañado por Rodrigo De Paul, viajó directamente a Miami y no abordó el vuelo de Aerolíneas Argentinas a Buenos Aires .

La decisión se enmarca en la logística de los jugadores: algunos deben reincorporarse a sus clubes y otros iniciarán su período de descanso . Entre los que tampoco regresan figuran Julián Álvarez, Nahuel Molina, Enzo Fernández, Lautaro Martínez, Cristian Romero, Gerónimo Rulli, Juan Musso y Nicolás Paz . El resto de la delegación, encabezada por el entrenador Lionel Scaloni, aterrizará en Ezeiza este lunes alrededor de las 18:30 .

La noticia provocó un cambio de planes en el Gobierno, que se preparó con un megaoperativo de seguridad que quedó sin el recibimiento esperado.

El feriado de Milei queda en suspenso

El anuncio que el presidente Javier Milei había realizado en la noche del domingo rápidamente perdió impulso. En un mensaje en redes sociales, el mandatario había planteado un feriado condicionado a la voluntad de los jugadores: «En función de lo que decidan los Jugadores y el Cuerpo Técnico respecto al día para celebrar, el mismo será declarado feriado nacional» .

Pero la lógica del mensaje quedó en evidencia. Sin Messi, con varios jugadores que no volvieron y con un plantel que no está anímicamente dispuesto a un gran festejo, la idea de un acto multitudinario se desvaneció . La AFA, por su parte, no quiere una recepción oficial ni participar de grandes festejos .

El feriado, que había sido anunciado sin fecha ni detalles, quedó en la nebulosa de una decisión que el propio Gobierno puso en manos de terceros. Un experimento político que, a falta de un escenario de gloria, se desinfló tan rápido como el entusiasmo de la noche anterior.