Capitanich contra el oficialismo en el Senado: «La nueva ley de biocombustibles perjudica a las PyMEs y al federalismo»

El senador nacional Jorge Capitanich participó este jueves del plenario de comisiones que definió el futuro de la Ley de Biocombustibles y planteó una férrea oposición al proyecto impulsado por La Libertad Avanza. El exgobernador chaqueño advirtió que el nuevo régimen «perjudica notoriamente a las provincias» y deja en una situación de vulnerabilidad a las pequeñas y medianas empresas del interior, en favor de los grandes grupos agroexportadores. ¿Qué está en juego? ¿Es una disputa técnica o una batalla política por el modelo productivo del país?

El dictamen que divide aguas

El plenario de las comisiones de Minería, Energía y Presupuesto del Senado emitió este jueves dictamen sobre el proyecto de nuevo marco regulatorio de los biocombustibles, unificando siete iniciativas presentadas por distintos bloques . El texto base fue impulsado por la senadora oficialista Patricia Bullrich y establece un nuevo esquema por 15 años que busca reemplazar la Ley 27.640, vigente desde la gestión de Alberto Fernández .

Los puntos centrales del dictamen son:

  • Bioetanol (naftas): el corte pasará del 12% actual al 15% transcurrido un año desde la sanción de la ley. Dentro de ese porcentaje, se reserva un 6% para bioetanol de caña de azúcar, otro 6% para el de maíz y un 3% abierto a la competencia . Ninguna empresa podrá concentrar más del 20% del mercado .
  • Biodiésel (gasoil): el corte se mantendrá inicialmente en el 7,5% actual y, al cabo de un año, subirá al 10% .

¿Qué busca el oficialismo con esta reforma? Según sus impulsores, el objetivo es «reemplazar el esquema actual por un mercado más abierto, promover inversiones y aumentar la utilización de biocombustibles» .

Capitanich: «No es desarrollo federal, es regresión»

El senador chaqueño fue contundente en su intervención. Capitanich recordó que, junto a otros senadores, impulsó un régimen federal de promoción para la producción de biocombustibles, basado en una estrategia sostenible y sustentable. «Nosotros propusimos, junto a otros senadores, un régimen de promoción federal para la producción de biocombustibles», señaló, y remarcó la importancia de promover el «valor agregado en origen, a través de PyMEs industriales y cooperativas agropecuarias» .

Uno de los principales puntos de diferencia está vinculado con el corte obligatorio de biodiesel. Capitanich sostuvo que la propuesta que acompañó establecía alcanzar un 15% en un plazo de 24 meses, mientras que el proyecto en tratamiento lleva el porcentaje al 10%. «Claramente mantenemos una disidencia respecto al tema de biodiesel y el corte que pretendemos es del 15% y no del 10», afirmó .

También expresó su preocupación por la situación de las PyMEs no integradas. «Nosotros observamos que existe una regresión desde el punto de vista de la participación de las PyMEs no integradas, del 7,5% al 3%», señaló. Y advirtió que, en ese contexto, la medida «perjudica notoriamente a las provincias» donde se encuentran radicadas las 25 plantas vinculadas a esta actividad, entre ellas Buenos Aires, Santa Fe, San Luis, Entre Ríos y La Pampa. En ese sentido, propuso sostener un cupo para las PyMEs no integradas de no menos del 7,5% .

¿Qué implica la reducción del cupo para las PyMEs? Hoy, las pymes no integradas (aquellas que no forman parte de grupos económicos con fábricas de aceites vegetales) tienen reservado el 7,5% del mercado de biodiesel . Con la nueva ley, ese porcentaje irá disminuyendo progresivamente: 6,5% durante la transición, 5,5% en 2029, 5% en 2030 y quedará en 3% desde 2031 . El 7% restante podrá ser negociado entre refinadoras y grandes empresas integradas, que son las que controlan el aceite de soja, la materia prima principal del biodiésel .

El conflicto con las PyMEs: ¿competencia o exclusión?

El punto que genera mayor preocupación entre las empresas chicas es que el nuevo régimen, al desregular el mercado y eliminar gradualmente los cupos protegidos, las deja en una situación de desventaja estructural frente a los grandes grupos agroexportadores .

La Cámara de Empresas Pymes Regionales Elaboradoras de Biocombustible (CEPREB) alertó que el diseño legal «condena al cierre a las pequeñas plantas locales al desregular el mercado sin salvaguardas efectivas» . La advertencia sumó el respaldo del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, quien encabezó un encuentro con directivos del sector y se comprometió a articular un frente con sus pares de La Pampa, Entre Ríos y San Luis para frenar el articulado en el Congreso .

Desde CEPREB señalaron que «las pymes regionales no pueden competir en paridad de condiciones con las grandes cerealeras del puerto de Rosario. El aceite de soja representa el 80% del costo del biodiésel y está concentrado en esas mismas empresas, por lo que las pymes deben comprarle la materia prima a su propio competidor y pagar cientos de kilómetros de flete» . Según la cámara, están en peligro 9.500 puestos de trabajo directos .

¿El proyecto busca promover la competencia o concentrar el mercado en pocas manos? Los defensores de la reforma argumentan que el nuevo régimen «apunta a avanzar hacia un mercado con mayor competencia» y a reemplazar el sistema actual, en el que la autoridad de aplicación determina los cupos y los precios . Pero para las pymes, la «competencia» en un mercado donde el principal insumo está controlado por las mismas empresas que ahora quieren competir es, en la práctica, una sentencia de muerte.

Capitanich y el federalismo: «Valor agregado en origen»

Capitanich también puso el foco en las oportunidades para las economías regionales y, particularmente, en las provincias productoras de maíz. «En provincias como las nuestras, que tienen producción, por ejemplo, de maíz, es un tema interesante establecer cupos con un régimen de incentivo para el procesamiento, tanto para pequeñas y medianas empresas como cooperativas», sostuvo. Según explicó, esta estrategia permite promover la generación de empleo directo e indirecto como resultado de la agregación de valor en las cadenas productivas .

El senador advirtió además que el proyecto presenta un enfoque «estrictamente regulatorio» y planteó la necesidad de fortalecer su perspectiva de desarrollo federal, con mayor arraigo territorial y una participación más activa de las PyMEs y cooperativas del interior. Entre sus propuestas, incluyó también el impulso a los biocombustibles avanzados, el aprovechamiento de residuos agrícolas y lignocelulósicos, la biomasa forestal y la articulación técnica con organismos como el INTA, el INTI y las universidades nacionales .

«Hay cierta endeblez desde el punto de vista del desarrollo federal, con el arraigo territorial, las PyMEs y las cooperativas del interior», sintetizó Capitanich al fundamentar las principales diferencias que mantuvo respecto del proyecto y la necesidad de perfeccionar su redacción final .

¿Se está privilegiando a las grandes corporaciones en detrimento de las economías regionales? La pregunta atraviesa el debate y será clave en la discusión en el recinto del Senado, donde el oficialismo deberá buscar los votos necesarios para convertir el dictamen en ley. La negociación con los senadores de las provincias productoras será determinante para definir si la reforma logra avanzar sin modificar el reparto que hoy protege a las PyMEs .

Reflexión final: un debate sobre el modelo productivo

El debate por la Ley de Biocombustibles trasciende lo técnico. Es, en el fondo, una discusión sobre qué modelo productivo quiere la Argentina: uno que proteja a las PyMEs y promueva el desarrollo federal, o uno que privilegie la competencia y la concentración en manos de los grandes grupos económicos.

Capitanich planteó una oposición frontal al proyecto oficialista, defendiendo un enfoque federal, el valor agregado en origen y la protección de las pequeñas y medianas empresas. Pero el dictamen ya fue firmado y el proyecto se encamina al recinto del Senado.

¿Qué pesará más al momento de la votación? ¿El argumento técnico sobre la eficiencia del mercado, o la presión política de las provincias productoras y las PyMEs del interior? Lo que está en juego no es solo el futuro de los biocombustibles, sino también el de miles de puestos de trabajo y la posibilidad de que las economías regionales sigan siendo parte del entramado productivo nacional.

¿Qué opinás vos? ¿Estás de acuerdo con el nuevo régimen de biocombustibles o creés que perjudica a las PyMEs y al federalismo? ¿El Estado debe proteger a las empresas chicas o dejar que el mercado decida?