El engranaje perfecto: dos cordobeses con inhibidores electrónicos robaron más de $7 millones en Tucumán
En menos de un mes, los delincuentes perpetraron cinco golpes en Yerba Buena, Río Seco y Concepción. La Fiscalía los procesó y pidió prisión preventiva por 50 días. El botín incluyó dólares, millones de pesos, tarjetas y celulares. ¿Cómo operaba esta banda tan precisa?
Dos hombres oriundos de Córdoba fueron procesados y quedaron con prisión preventiva acusados de cometer al menos cinco robos y hurtos en Tucumán, utilizando dispositivos electrónicos para vulnerar los sistemas de seguridad de vehículos. La investigación, a cargo de la Unidad Fiscal de Robos y Hurtos I, los vincula con una serie de golpes perpetrados entre marzo y abril de 2025, en los que sustrajeron dólares, millones de pesos, tarjetas bancarias y celulares.
El botín total, solo en los hechos donde la Fiscalía precisó cifras, asciende a $7,2 millones y US$2.500, sin contar el dinero extraído con las tarjetas sustraídas ni el valor del teléfono iPhone 13 robado.
Una banda con oficio y tecnología
Los dos imputados fueron detenidos el 10 de agosto, alrededor de las 11, durante un procedimiento policial. La Fiscalía, representada por la auxiliar Andrea Carlino, solicitó que las aprehensiones fueran declaradas legales y formuló cargos contra ambos por los delitos de robo agravado y hurto agravado por el uso de llave falsa u otro instrumento semejante, reiterados y en calidad de coautores.
La modalidad era siempre la misma: vehículos estacionados, dispositivos electrónicos para inhibir sistemas de seguridad, y una coordinación precisa entre los dos delincuentes. Según la acusación, incluso se comunicaban mediante auriculares para advertirse ante cualquier situación que pudiera poner en riesgo la maniobra.
Los cinco golpes: un cronograma perfecto
20 de marzo – Yerba Buena
Un hombre estacionó su Toyota Hilux en el estacionamiento de un hotel sobre avenida Aconquija. Los delincuentes utilizaron un dispositivo electrónico para abrir una de las puertas y se apoderaron de US$2.500. Escaparon en dirección a calle Bascary.
21 de marzo – Yerba Buena
Al día siguiente, en una estación de servicio ubicada en avenida Perón y Thames, la víctima dejó estacionada una Toyota Hilux SW4. Los acusados actuaron de manera coordinada, abrieron el vehículo con tecnología y sustrajeron un iPhone 13.
3 de abril – Río Seco
Cerca de las 21.30, en una estación de servicio sobre la vieja traza de la ruta 38, la víctima dejó estacionado un Toyota Corolla. Los delincuentes inhibieron el sistema de seguridad y violentaron la cerradura de la puerta del conductor. Dentro del automóvil encontraron $1.200.000 y escaparon.
4 de abril – Río Seco
Al día siguiente, en otra estación de servicio de Río Seco también sobre la ruta 38, la víctima estacionó una Toyota Hilux. La banda accedió al vehículo y sustrajo tarjetas de débito, que luego utilizaron para realizar extracciones de dinero.
11 de abril – Concepción
El último golpe ocurrió alrededor de las 17.30, en la esquina de Ibatín y San Martín. Un conductor estacionó su Ford Ranger. Los sospechosos manipularon los sistemas del vehículo y dañaron la cerradura para ingresar. Del interior se llevaron un bolso que contenía $6 millones.
Un modus operandi que preocupa
La investigación reúne cinco hechos cometidos en menos de un mes, todos con una misma firma: vehículos estacionados en lugares públicos (hoteles, estaciones de servicio, esquinas), uso de tecnología para vulnerar sistemas de seguridad, y una rápida fuga.
La Justicia hizo lugar al pedido fiscal y dispuso que los dos acusados permanezcan bajo prisión preventiva durante 50 días, mientras la investigación continúa.
¿Qué tan vulnerable es un vehículo moderno frente a un inhibidor electrónico? El caso expone una modalidad delictiva que crece en el país: el robo con tecnología. Los delincuentes ya no necesitan forzar cerraduras ni romper vidrios. Basta un dispositivo que inhabilite el sistema de seguridad y, en segundos, el botín está en sus manos. Los dos cordobeses detenidos en Tucumán son la punta del iceberg de un método que, según los investigadores, se replica en distintas provincias. La pregunta para los automovilistas es incómoda: ¿está realmente seguro tu auto cuando lo estacionas?
