El Niño se acerca y los especialistas son contundentes: «Ninguna ciudad argentina está preparada»

El fenómeno climático El Niño ya está mostrando sus primeras señales en el país con un incremento de las precipitaciones, y los especialistas encienden las alarmas. El ingeniero hidráulico y civil Claudio Velazco, con más de 20 años de experiencia en obras hidráulicas, fue tajante: «Ninguna ciudad de Argentina está preparada para enfrentar este tipo de precipitaciones». Su advertencia, formulada en diálogo con Radio 2, apunta directamente a la falta de mantenimiento y planificación en los sistemas de drenaje de las grandes urbes, especialmente en el Litoral.

El diagnóstico es preocupante. Según Velazco, las vías de drenaje existentes «son insuficientes porque no se realizan los mantenimientos adecuados». Y no se trata de un problema menor: cuando llueven 40 o 50 milímetros en media hora, como ya está ocurriendo en varias regiones, los desagües colapsan y los anegamientos se vuelven inevitables. «Si con precipitaciones normales hay secciones trabajando al límite, esto quiere decir que hay que ampliarlas», remarcó el especialista.

El Paraná, una amenaza que crece

El foco de atención está puesto en la cuenca del Paraná, uno de los ríos más importantes de Sudamérica. Su caudal puede incrementarse no solo por las lluvias que caen en territorio argentino, sino también por las precipitaciones registradas en Paraguay, gran parte del sur de Brasil y el sureste de Bolivia. Una combinación que, según las proyecciones de Velazco, podría llevar al río a una altura superior a la que alcanzó durante la histórica crecida de 1983, cuando el Paraná llegó a los 7,20 metros en la región de Rosario. El ingeniero estima que el nivel podría superar esa marca en entre 20 y 40 centímetros.

Para ciudades ribereñas como Rosario, el escenario es doblemente riesgoso. No solo están expuestas a la crecida del Paraná, sino también a los desbordes de cursos de agua más pequeños, como el arroyo Ludueña y el río Carcarañá. En ambos casos, Velazco advierte que los sistemas de drenaje no están a la altura de las circunstancias.

La urgencia de los planes de contingencia

El llamado de los especialistas es claro: hay que actuar antes de que el agua golpee las puertas de las ciudades. Contar con planes de contingencia que permitan responder rápidamente ante eventuales desbordes no es una opción, sino una necesidad. Pero para que esos planes sean efectivos, no basta con tenerlos escritos en un papel. Se requiere inversión, mantenimiento y, sobre todo, voluntad política para priorizar obras hidráulicas que lleven décadas postergadas.

Velazco no se guardó nada al afirmar que «ninguna ciudad está preparada». Una declaración que debería resonar fuerte en cada municipio y provincia, porque El Niño no avisa con años de anticipación. Ya está aquí, y las lluvias que ya se registran son apenas el preludio de lo que podría venir.

Nota final:
El agua no entiende de urgencias políticas ni de presupuestos ajustados. Cuando llega, simplemente ocupa el lugar que el descuido le dejó libre. Las proyecciones de Velazco son un llamado de atención que nadie debería ignorar. Porque si el Paraná supera los 7,20 metros, no será solo un récord histórico: será una tragedia anunciada que, con planificación y obras, quizás podría evitarse. El tiempo corre, y el río, también.