El Círculo Rojo confirma que el riesgo es serio y es Milei

El poder económico en Argentina atraviesa un momento de contradicción y temor. Mientras el presidente Javier Milei sostiene como un mantra que «la macro ordena la micro», el establishment empresario comienza a mostrar signos de preocupación ante una crisis social que, lejos de resolverse, se profundiza. La mora de las familias, el colapso del consumo y la recesión ya no son solo problemas de la calle: ahora preocupan a quienes hasta hace poco aplaudían el ajuste.

El Círculo Rojo, ese selecto grupo de empresarios y financistas que suele marcar el rumbo de la economía, confirmó lo que muchos ya intuían: el riesgo es serio, y es Milei. La inestabilidad emocional del Presidente, sumada a la crisis microeconómica que atraviesan millones de argentinos, generó un quiebre en el apoyo que el sector privado había brindado al Gobierno hasta ahora.

El quiebre del establishment

Dos hechos marcaron esta semana el distanciamiento entre el poder económico y la Casa Rosada. El primero fue público y tuvo como protagonista a Roberto Urquía, dueño de Aceitera General Deheza (AGD), uno de los agroexportadores más grandes del país. En una entrevista a la salida de misa en su pueblo natal, Urquía aseguró que «la gente no llega a fin de mes, la plata no alcanza», y que si bien «lo macro está bien, la situación es compleja». El diagnóstico, similar al que Lionel Messi había hecho en pleno Mundial, provocó una reacción inmediata del Gobierno: desde Casa Rosada llamaron a tres interlocutores clave del sector para preguntarles por qué el empresario decía eso.

El segundo hecho ocurrió en la reunión de la mesa chica de la Unión Industrial Argentina (UIA), donde por primera vez hubo consenso para salir a criticar al Gobierno. Martín Rappallini, presidente de la UIA, confirmó que el 2 de septiembre, durante el Día de la Industria, habrá un discurso muy crítico. En esa mesa, con representantes de Techint, Arcor, Stellantis y Ledesma, se buscó la manera de exponer que «hoy no hay industria, ergo, no habrá desarrollo posible».

El miedo a que se esfume el modelo

El Council de las Américas, celebrado esta semana en el Hotel Alvear, mostró con claridad este escenario de escisión. Milei, consciente de la situación, preguntó a los concurrentes si no les parecía bien que se destruyeran sueldos y empleos públicos. «¿No es lo que querían?», desafió. Recibió aplausos, pero pocos en relación al año previo. El apoyo al Presidente ya no es unánime.

Sin embargo, el poder económico sigue bancando a Milei, aunque con matices. Lo que buscan es proteger el plan económico, más allá de las personas. Como expresó en redes sociales uno de los hijos de Alejandro Bulgheroni, uno de los petroleros más importantes del país: «Argentina ya cambió. Una transformación difícil de igualar. Pero para consolidar todo esto hace falta continuidad. Un país no puede volver a empezar cada cuatro años».

El riesgo Milei

Pero la preocupación crece. «Nosotros tenemos que evitar que vuelva el péndulo. Con esta micro, con la deuda de las familias y la crisis, Milei va a perder las elecciones», explicó uno de los CEOs presentes en el Council. Mientras la gente no llega a fin de mes, el establishment está preocupado porque esa crisis no se lleve puesta al Gobierno y al cambio de paradigma que beneficia a los sectores concentrados.

«Si vos me preguntas a mí, el riesgo acá es que, si se posiciona bien un opositor, el Riesgo País se vaya a 1500 puntos y el dólar Blue arriba de los 2000 pesos», expresó otro de los presentes. La posición es paradójica: los factores de poder que pidieron el ajuste ahora dicen que no es suficiente porque genera una crisis, y le echan la culpa de esa inestabilidad a los opositores.

En los pasillos del Círculo Rojo, el nombre del opositor, al menos hoy, es Axel Kicillof. Y el temor a un regreso del peronismo al poder se suma al riesgo ya existente. El poder está, como en la última parte del macrismo, aferrándose con uñas y dientes al privilegio de un Gobierno que no tiene vergüenza en conceder poder en favor de ellos.

Nota final:
El Círculo Rojo habló. Y lo que dijo no es alentador para el Gobierno. El riesgo, según los propios empresarios que bancaron a Milei, es el propio Presidente. Su desborde emocional, la crisis social y la incertidumbre política generan un escenario que pocos quieren asumir. Pero la paradoja es inevitable: el ajuste que el establishment pidió ahora amenaza con llevarse puesto al modelo que defienden. Mientras tanto, la gente sigue sin llegar a fin de mes. Y el riesgo, ya no es solo económico: es político.