Una conductora santiagueña perdió el control del auto y terminó volcando en un cañaveral de Leales
Una mujer de 58 años, oriunda de Las Termas de Río Hondo, protagonizó este domingo por la tarde un espectacular vuelco sobre la Ruta Nacional 9, en el departamento Leales, y logró salir ilesa del vehículo pese a la violencia del siniestro. El accidente ocurrió alrededor de las 18 en el kilómetro 1.262, a la altura de la localidad de Quilmes Pala Pala, cuando la conductora, que circulaba sola a bordo de un Peugeot 307, perdió el control del rodado por motivos que aún se investigan.
Según las primeras actuaciones, el vehículo se desvió de la calzada, despistó y terminó volcando completamente en la cuneta ubicada sobre el margen oeste de la ruta, en medio de un cañaveral. A pesar de lo aparatoso del percance, la conductora consiguió salir por sus propios medios del habitáculo antes de la llegada de los equipos de asistencia.
Los efectivos de la Comisaría de Quilmes, que acudieron al lugar tras recibir el alerta a través del sistema de emergencias, constataron que la mujer se encontraba consciente, lúcida y sin lesiones visibles ni dolencias de gravedad, por lo que no fue necesario solicitar su traslado en ambulancia ni activar un operativo de emergencia médica. El siniestro dejó únicamente importantes daños materiales en el Peugeot 307.
Las actuaciones correspondientes quedaron a cargo del personal policial, bajo la supervisión del jefe de la Unidad Regional Este, comisario general Carlos Ruiz. La investigación continúa para determinar las circunstancias que originaron el despiste y posterior vuelco sobre la Ruta Nacional 9.
Nota final:
El cañaveral de Leales fue testigo de un vuelco que pudo haber terminado en tragedia, pero la conductora, oriunda de Termas de Río Hondo, desafió las estadísticas y salió ilesa de un accidente que dejó el auto destrozado. Mientras la Policía investiga las causas del siniestro, la mujer ya está en su casa, con la certeza de que, esta vez, la suerte estuvo de su lado. Pero la Ruta Nacional 9, como tantas otras, sigue siendo un recordatorio de que, al volante, un segundo de distracción puede cambiar todo.
