El dólar rompió la barrera de los $1.500: por qué el Gobierno dejó de defender ese techo y qué espera el mercado

El dólar mayorista superó este lunes la barrera de los $1.500, cerrando en $1.508,50, un movimiento que el mercado interpretó como un cambio de estrategia del equipo económico. Durante semanas, el Gobierno había mantenido un techo «invisible» en ese nivel mediante la venta de divisas y la oferta de bonos dollar-linked y futuros. Sin embargo, la presión persistente sobre el tipo de cambio llevó a las autoridades a flexibilizar su postura, generando interrogantes sobre los próximos pasos de la política cambiaria.

El origen del techo y las señales de intervención

El 28 de julio, circularon versiones de una posible intervención del Tesoro en el mercado cambiario, aunque sin confirmación oficial. Ese día, indicios de venta de dólares por parte del Gobierno evitaron que el mayorista superara los $1.500. Pocos días después, el balance diario del Banco Central mostró una caída de los depósitos en moneda extranjera del Tesoro de USD 3.330 millones a USD 3.185 millones, una variación de USD 145 millones que coincidió con el día en que el dólar estuvo a punto de romper la barrera. El mercado leyó ese descenso como un probable uso de recursos propios para frenar la cotización.

En esa misma jornada, el BCRA cortó una racha de 135 días consecutivos con compras de divisas, ya que el precio oficial de cierre sirvió de referencia para el pago de un instrumento dollar-linked a fines de julio. Cuanto más subiera el tipo de cambio, mayor iba a ser lo que el Tesoro debía pagar en pesos. Tras ese episodio, el mayorista bajó durante las jornadas siguientes y el Central volvió a comprar divisas, instalando entre los operadores la idea de un techo invisible en $1.500 que el Gobierno no dejaría traspasar.

El salto del lunes y el cambio de estrategia

El lunes 24 de agosto, el dólar saltó a $1.508,50, reconfigurando el escenario. La reacción oficial ya no fue la misma que en semanas previas, y analistas interpretaron este comportamiento como una señal de que el equipo económico modificó su accionar frente a la presión sobre el tipo de cambio.

Lucio Garay Méndez, economista de EcoGo, atribuyó el cambio a que, tras casi un mes de presión, las herramientas habituales ya no alcanzaron para estabilizar la plaza. «En este tiempo sacrificó compras por parte del Banco Central en el mercado cambiario y, además, junto al Tesoro, vendieron cobertura mediante títulos públicos dollar-linked y en futuros. No solo eso, también generó un estrés sobre las tasas del mercado que aumentó el costo de fondeo de los bancos y el costo de la liquidez. Al ver que no fue una presión transitoria, entiendo que actúan en consecuencia», señaló.

Gabriel Caamaño, director de la consultora Outlier, señaló que con la flexibilización del techo de $1.500 «debería aflojar la tasa en pesos y su volatilidad. De hecho, ya hizo lo primero sobre el cierre de la semana pasada». Una fuente de una importante consultora, en off the record, consideró que la postura firme del Gobierno para mantener el tipo de cambio por debajo de los $1.500 generó una expectativa de depreciación que se reflejó en la tasa. «Al igual que con el ‘techo’ anterior en $1.400, relajar un poco el límite de $1.500 ayuda también a que la tasa comprima. Es una flexibilización del límite superior de facto que tenían, en pos también de ir dando un poco de flexibilidad frente a una demanda de cobertura que termina, sino, requiriendo más tasa en pesos. De esta forma parece que lo van administrando», indicó.

Administrar la liquidez, no fijar el tipo de cambio

Otra voz aportó una visión diferente respecto a la lógica oficial. En su opinión, no hay un techo nominal al tipo de cambio, sino que el equipo económico busca administrar liquidez, tasas y compra de reservas para evitar volatilidad en el costo del financiamiento y del dólar. «Les gusta el tipo de cambio fijo, pero es bastante suicida si buscan sostener un tipo de cambio nominal fijo en el segundo semestre en un contexto donde estacionalmente las exportaciones van a ser más chicas. Van a ir administrando el juego dólar-tasas, y creo que la lectura tiene que incorporar la administración de liquidez», sostuvo.

Nota final:
El dólar rompió el techo de los $1.500, y el Gobierno decidió no defenderlo. La estrategia cambió: después de semanas de intervención, venta de reservas y presión sobre las tasas, el equipo económico optó por darle un respiro al mercado y flexibilizar el límite. Ahora, la apuesta es administrar la liquidez y las tasas sin generar una escalada inflacionaria. Pero el riesgo sigue latente: en un contexto de menor ingreso de divisas por exportaciones, mantener la estabilidad cambiaria será un desafío cada vez más complejo. El mercado, mientras tanto, observa y espera el próximo movimiento. Porque en materia de dólar, en Argentina, nunca hay certezas.