Argentina modelo 2050: la baja natalidad y el envejecimiento ponen en jaque al sistema previsional y de salud
La transformación demográfica que atraviesa la Argentina ya comenzó a redefinir uno de los mayores desafíos económicos y sociales de las próximas décadas. Especialistas advirtieron que la caída sostenida de la natalidad, el aumento de la esperanza de vida y el progresivo envejecimiento de la población comprometen la sustentabilidad de los sistemas previsional y sanitario, al proyectar un escenario en el que habrá menos trabajadores activos para sostener a una cantidad cada vez mayor de jubilados y adultos mayores.
El diagnóstico fue presentado durante el encuentro «Baja natalidad y longevidad creciente: Desafíos del siglo XXI para Argentina y el mundo», organizado por la Escuela de Salud Pública junto con la Facultad de Medicina y la Facultad de Ciencias Sociales, Comunicación y Educación de la Universidad del Salvador (USAL).
Un cambio histórico en la pirámide poblacional
El médico y especialista en Salud Pública Mario Glanc presentó una proyección de la pirámide poblacional que anticipa un cambio histórico para 2050: por primera vez habrá más personas mayores de 65 años que menores de 14. El especialista recordó que la Argentina ya se encuentra por debajo de la tasa de reemplazo poblacional, con una fecundidad cercana a 1,3 hijos por mujer cuando el nivel necesario para mantener estable la población ronda los 2,1 hijos por mujer.
Glanc señaló además que el país ya alcanzó otro punto crítico: desde 2025 comenzaron a cruzarse las curvas de nacimientos y defunciones, lo que implica que las muertes superan a los nacimientos y que, en adelante, el crecimiento poblacional sólo podría sostenerse mediante corrientes migratorias. El especialista remarcó que esta tendencia es prácticamente irreversible en el corto plazo.
El impacto en el sistema previsional y sanitario
El envejecimiento poblacional también representa un fuerte desafío para el sistema previsional. Con menos personas en edad laboral realizando aportes y una mayor cantidad de jubilados cobrando prestaciones durante más tiempo, se profundiza la presión sobre las cuentas públicas. Glanc sostuvo que alternativas como aumentar los aportes, elevar la edad jubilatoria, modificar beneficios previsionales, sumar recursos tributarios o incrementar la formalidad laboral pueden aliviar parcialmente la situación, aunque ninguna elimina el problema demográfico de fondo.
A esa realidad se suma el impacto sobre el sistema sanitario. El especialista explicó que el envejecimiento incrementa considerablemente el gasto en salud debido al crecimiento de enfermedades crónicas, discapacidad y necesidades permanentes de cuidados. «Desde el punto de vista de la planificación de la sustentabilidad económica, esto es absolutamente insostenible», advirtió.
Educación, productividad y cuidados
Carlos Regazzoni, exdirector del PAMI, recordó que la mitad de los niños que hoy cursan el primer grado llegará a celebrar el año 2100, reflejando el aumento sostenido de la expectativa de vida. Sin embargo, consideró que esa mayor longevidad convive con serios problemas educativos y laborales. Recordó que el 40% de la población no completó la educación secundaria y sostuvo que, si habrá menos jóvenes disponibles para sostener la economía, cada trabajador deberá contar con mayor capacitación, productividad y empleo formal.
El desafío de las políticas públicas
Los especialistas coincidieron en que el problema excede la cantidad de habitantes que tendrá el país en el futuro y se centra, principalmente, en las condiciones en las que vivirán los argentinos hacia mediados de siglo. Mabel Bianco, presidenta de la FEIM, atribuyó la disminución de la natalidad a múltiples factores, entre ellos el mayor nivel educativo alcanzado por las mujeres y la postergación del matrimonio y de la maternidad, y advirtió que el envejecimiento no debe asociarse exclusivamente con enfermedad.
Germán de La Llave, geriatra, aportó otra perspectiva al señalar que Italia representa un posible anticipo de lo que ocurrirá en la Argentina dentro de aproximadamente quince años.
Nota final:
La Argentina se encamina a un escenario demográfico inédito: más viejos, menos jóvenes y un sistema de jubilaciones y salud que podría colapsar si no se toman medidas a tiempo. La caída de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida son tendencias irreversibles en el corto plazo, lo que obliga a repensar el modelo de desarrollo, la productividad y los cuidados. El desafío no es solo económico, sino también cultural: ¿cómo garantizar una vejez digna para una población que vive más años, pero con menos apoyo de las generaciones más jóvenes? La respuesta, coinciden los especialistas, requiere políticas públicas audaces y una visión de largo plazo. Porque el futuro, como la población, se construye desde hoy.
