AMET Chaco enciende las alarmas: «Salarios miserables, escuelas cayéndose y un gobierno que no escucha»
El secretario general del gremio técnico, Norberto Piñero, fue contundente en el día de paro nacional: denunció que los docentes chaqueños sobreviven con sueldos que no alcanzan, trabajan en edificios en ruinas y no tienen con quién sentarse a negociar.
RESISTENCIA – Mientras el sol pegaba fuerte sobre las plazas del Chaco y los docentes se preparaban para marchar, Norberto Piñero no se guardó nada. El secretario general de AMET (Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica) en la provincia eligió el día del paro nacional para soltar un diagnóstico durísimo sobre la educación chaqueña. Y no hubo término medio.
«Estamos en caída libre», sentenció en diálogo con CIUDAD TV. Y no era una metáfora. Lo dijo pensando en los techos que amenazan con venirse abajo, en los baños que rebalsan, en las canillas que no dan una gota. «Las escuelas se nos van a caer encima», repitió con la gravedad de quien ve el peligro todos los días.
El reclamo de AMET se inscribe en el paro nacional convocado para este lunes, una medida que encontró en Chaco un eco particularmente fuerte. Los docentes exigen mejoras salariales, la reapertura de paritarias nacionales, el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y la restitución del FONID. Pero en el norte argentino, la lista de urgencias se alarga con problemas que parecen sacados de otro siglo.
El salario que no alcanza y el miedo a parar
Piñero fue directo al grano cuando habló de los bolsillos docentes. «Salarios miserables», dijo sin eufemismos. Y explicó la paradoja que viven muchos de sus representados: quieren adherir al paro, pero el bolsillo no les da.
«Muchos quieren hacer paro, pero tienen miedo por los descuentos, que son criminales», denunció. «Además está el presentismo, que representa una suma importante para quienes necesitan ese ingreso para llegar a fin de mes». El adicional por presentismo, ese premio por no faltar, se convierte así en una trampa: una herramienta que desincentiva la protesta y obliga a muchos a elegir entre el reclamo colectivo y la supervivencia individual.
La dirigencia gremial lo sabe. Por eso, la convocatoria a movilizarse a las 18 en las plazas centrales de cada localidad no es solo un acto de protesta. Es también una manera de sumar a quienes no pueden quedarse sin trabajar, de amplificar un reclamo que trasciende las aulas y se instala en el centro de la vida pública chaqueña.
Escuelas sin agua, en un Chaco que ya no da más
El problema de infraestructura que describió Piñero no es nuevo, pero la crisis hídrica que atraviesa la provincia lo ha vuelto más evidente que nunca. Mientras en Sáenz Peña los chicos no pueden volver a clases por falta de agua potable, el gremio denuncia que esta situación se repite en decenas de escuelas de todo el territorio.
«Las escuelas se nos van a caer encima, no hay agua, los baños rebalsan y no hay inversión», graficó. «Hemos retrocedido muchísimo y no vemos perspectivas de mejora».
La falta de agua no es solo una incomodidad. Es un problema de salud pública, de dignidad, de condiciones mínimas para el aprendizaje. ¿Cómo puede un chico concentrarse en matemáticas si tiene sed? ¿Cómo puede un docente dar clase en un edificio donde los baños están clausurados por falta de servicio?
El diálogo que no existe
Pero quizás lo que más dolió en las declaraciones de Piñero fue la denuncia de un vacío: la ausencia de canales de negociación con el gobierno provincial.
«No hay paritarias ni posibilidad de plantear ningún tipo de reclamo porque el Gobierno no habla con los representantes de los trabajadores», afirmó. Una declaración grave, que pinta un escenario donde el conflicto no tiene salida política, donde los reclamos se acumulan y la sordera oficial se vuelve insostenible.
El dirigente responsabilizó tanto al Gobierno nacional como al provincial. «Todo lo que se prometió antes de las elecciones quedó incumplido y el sistema educativo ha quedado relegado en todos los aspectos», sostuvo, trazando un puente entre las promesas incumplidas de campaña y la realidad cotidiana de las aulas chaqueñas.
Un paro que habla más fuerte que las palabras
La medida de fuerza de AMET se extiende por 24 horas, pero sus ecos resuenan más allá del día de hoy. La movilización de las 18 en las plazas centrales de las localidades chaqueñas promete ser el punto culminante de una jornada que ya tuvo su capítulo matutino con las aulas vacías.
En la plaza central de Resistencia, en las plazas de Sáenz Peña, de Presidencia Roque Sáenz Peña, de Villa Ángela, los docentes se encontrarán esta tarde para decir basta. Basta de salarios que no alcanzan. Basta de escuelas que se caen. Basta de un gobierno que no escucha.
El paro nacional docente de este 3 de agosto dejó una foto clara: la educación argentina está en un punto crítico. Y en el Chaco, esa crisis tiene nombre y apellido: infraestructura abandonada, salarios de hambre y un diálogo quebrantado. Mientras tanto, los chicos esperan. Y los docentes, con sus carteles y sus voces, reclaman lo que parece cada vez más lejano: una educación digna.
