El cielo se desata sobre el norte: alerta amarilla por tormentas en cinco provincias
El SMN advierte por lluvias intensas, granizo y fuertes ráfagas para Chaco, Corrientes, Formosa, Santa Fe y Entre Ríos. Las precipitaciones acumuladas podrían superar los 50 milímetros en algunas zonas.
BUENOS AIRES – Justo cuando el norte argentino ya lidia con la falta de agua en ciudades como Sáenz Peña, el cielo amenaza con invertir la ecuación y pasar de la escasez al exceso. El Servicio Meteorológico Nacional emitió este lunes una alerta amarilla por tormentas que alcanza a cinco provincias, con pronósticos que encienden las alarmas en una región ya golpeada por la incertidumbre climática.
El informe oficial advierte sobre tormentas localmente fuertes en el norte de Entre Ríos, gran parte de Corrientes, el noreste de Santa Fe, el este de Chaco y el este de Formosa. Los fenómenos vendrán acompañados de ráfagas de viento que pueden ser intensas, caída de granizo, actividad eléctrica poderosa y lluvias que, en períodos cortos, podrían acumular entre 30 y 50 milímetros. El SMN no descarta que en puntos específicos esas cifras se superen ampliamente.
Para los chaqueños, la noticia llega en un momento particularmente delicado. La provincia arrastra días de tensión hídrica: en Sáenz Peña, las escuelas permanecen cerradas porque el agua potable no llega a los barrios, y los vecinos hacen filas interminables para cargar bidones. Ahora, el fenómeno climático que se avecina podría traer alivio para algunos, pero también nuevos problemas para quienes ya sufren las consecuencias de la infraestructura dañada.
El Niño acecha, y el norte se prepara
Esta alerta meteorológica no es un hecho aislado. Llega apenas un día después de que, en el marco del II Consejo Regional de Seguridad Interior celebrado en Resistencia, las máximas autoridades nacionales y provinciales del NEA pusieran sobre la mesa el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027. El fenómeno El Niño, con su capacidad para desatar lluvias torrenciales e inundaciones, fue el centro de las discusiones.
La coincidencia entre la alerta del SMN y la reunión de funcionarios en la capital chaqueña no es casual. El norte argentino está en la mira de la naturaleza, y los gobiernos intentan anticiparse a sus caprichos. Pero la realidad suele ser más rápida que los planes. Mientras los funcionarios debatían estrategias en salones con aire acondicionado, el cielo ya comenzaba a cargarse de nubes sobre el este chaqueño y las provincias vecinas.
Recomendaciones para una tarde de tormenta
El SMN no se limitó a anunciar la alerta. También difundió un decálogo de recomendaciones que, en una región donde muchas viviendas aún no están preparadas para eventos extremos, pueden marcar la diferencia entre un susto y una tragedia.
Evitar salir de los hogares mientras las tormentas estén activas. No sacar la basura y mantener limpios desagües y sumideros para facilitar el escurrimiento del agua. Desconectar electrodomésticos y cortar el suministro eléctrico si el agua comienza a ingresar a la vivienda. Cerrar puertas y ventanas y mantenerse alejado de ellas durante los fenómenos eléctricos. Asegurar objetos sueltos que el viento pueda desplazar y convertir en proyectiles. Si la tormenta sorprende al aire libre, buscar refugio inmediato en un edificio, una vivienda o un vehículo cerrado.
El norte, entre la sequía y el diluvio
La paradoja es evidente. Mientras en Sáenz Peña los vecinos mendigan agua potable y las escuelas permanecen cerradas por falta de suministro, el SMN anuncia que en las próximas horas podrían caer más de 50 milímetros de lluvia. El agua que no llega por las cañerías podría llegar desde el cielo, pero con la violencia de una tormenta.
En las provincias del NEA, la naturaleza siempre ha sido un factor impredecible. Pero cuando la infraestructura falla y los planes de contingencia aún están en fase de diseño, la vulnerabilidad se multiplica. Los funcionarios que ayer se reunieron en Resistencia para discutir cómo mitigar los efectos de El Niño tal vez no imaginaban que la primera prueba llegaría tan pronto, apenas 24 horas después.
Mientras tanto, en las calles de Sáenz Peña, en los campos de Corrientes, en los barrios de Formosa, la gente mira el cielo. Y espera. Que las tormentas no sean tan violentas. Que el agua no inunde lo que ya está seco. Que, esta vez, el norte pueda esquivar el golpe.
