Alergia primaveral: causas, síntomas y cuidados esenciales para atravesar la temporada
La primavera llegó con sus clásicos malestares

Flores, sol, días más largos... y también estornudos, picazón de ojos y congestión nasal. Para quienes padecen alergias estacionales, la primavera no es solo una estación linda: es una época de desafío. Conocer los desencadenantes, confirmar el diagnóstico y adoptar hábitos preventivos es clave para reducir el impacto de los síntomas en la vida cotidiana.
¿Qué es la alergia estacional?
Conocida también como rinitis alérgica o fiebre del heno, la alergia estacional aparece en una época concreta del año. Provoca síntomas como goteo nasal, picor de ojos y estornudos. Según el tipo de polen que florezca, puede manifestarse en verano, otoño, invierno o primavera, aunque esta última concentra buena parte de los casos.
Tener síntomas en esta época no es inusual. Contar con información adecuada sobre los alérgenos y las medidas disponibles permite encontrar alivio más rápido y evitar tratamientos innecesarios.
Las causas más comunes en Argentina
Las alergias primaverales están relacionadas principalmente con la exposición al polen de plantas y árboles que florecen en esta temporada:
Polen de árboles y pastos. En el norte argentino, los pólenes de fresno y especies nativas como urunday, lapacho y algarrobos figuran entre los más comunes. Las especies varían según la región, por lo que el impacto no es igual en todas partes.
Malezas que liberan polen en primavera y pueden ser un desencadenante frecuente.
Flores y plantas ornamentales también pueden causar alergias en personas sensibles.
Moho. Este hongo puede estar en el exterior, en plantas y en el agua, pero también dentro de los hogares, en baños y cocinas. Con las lluvias primaverales, la humedad crea condiciones ideales para que las esporas proliferen.
Veneno de insectos. Abejas, avispas y hormigas rojas de fuego son más frecuentes hacia el final de la primavera. La reacción alérgica al veneno puede ser grave y derivar en anafilaxia, una emergencia que exige atención médica inmediata.
Para desarrollar una alergia, una persona debe haber estado expuesta previamente al alérgeno. Una vez instalada, el organismo produce anticuerpos IgE como respuesta inmunitaria, porque interpreta la sustancia como un invasor. Esa reacción es la que origina los síntomas. La prevalencia varía según la región y la sensibilidad individual.
Antihistamínicos: no siempre son la mejor opción
Acá va un dato que sorprende: los antihistamínicos no siempre son la mejor opción si la alergia no fue confirmada mediante una prueba de IgE específica. Un estudio reveló que el 65% de las personas con síntomas de alergia que recurrieron a estos fármacos no eran alérgicas. Es decir, muchas pueden estar malgastando dinero y tiempo en busca de alivio, mientras la verdadera causa de sus molestias sigue sin identificarse.
La alergia primaveral puede controlarse, pero el primer paso es un diagnóstico preciso que permita distinguir entre un cuadro alérgico y otras afecciones con síntomas similares.
Los signos más frecuentes
Los síntomas pueden ir de leves a graves y presentarse tanto en espacios cerrados como al aire libre:
Congestión nasal
Picor de nariz
Goteo nasal
Estornudos
Ojos llorosos
Ojos rojos o hinchados
Picor de garganta y ojos
Dificultad para respirar
Este último síntoma —la dificultad para respirar— amerita una consulta médica, ya que puede indicar una reacción de mayor gravedad.
Cómo se confirma el diagnóstico
Una de las vías más comunes es consultar con un profesional de la salud sobre los análisis de sangre de IgE específica. Estos estudios miden la cantidad de anticuerpos dirigidos a alérgenos concretos presentes en la sangre. A partir de los niveles detectados, el profesional puede orientar sobre la posible causa de los síntomas y definir el tratamiento más adecuado.
Prevención y consejos para los días de viento
Ante la circulación masiva de polen y la convivencia con virus respiratorios estacionales, conviene incorporar algunos cuidados diarios:
Protección física: usar anteojos y barbijo, o aplicar una fina capa de vaselina en las fosas nasales, ayuda a bloquear el ingreso de partículas.
Hogar y ventilación: ventilar la casa durante pocos minutos y evitar secar la ropa al aire libre, para que no acumule polen.
Ajustes de rutina: monitorear los días de mayor intensidad de viento y extremar precauciones al transitar por zonas de arboledas, donde la concentración de polen tiende a ser mayor.
¿Qué te parece?
¿Sufrís alergia primaveral o conocés a alguien que la pase mal en esta época?
¿Consultaste alguna vez con un especialista o fuiste directo a la farmacia?
¿Qué truco casero te funciona para sobrellevar los síntomas?
Con información clara, diagnóstico confirmado y medidas preventivas sencillas, la primavera puede transitarse con menos sobresaltos.







