Blanco y en decreto: el Gobierno lanza otra apuesta para formalizar el trabajo
Pero hay un problema de fondo: sin inspecciones, ¿quién controla que realmente funcione?
4 de Mayo, 2026
El Gobierno nacional oficializó este lunes, mediante el Decreto 315/2026, la reglamentación del Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL). La idea, en criollo: bajar impuestos patronales por cuatro años a quienes se animen a registrar a sus empleados.
Suena bien. ¿El problema? No es el primer intento. Y los anteriores fracasaron.
¿Cómo funciona el nuevo régimen?
Las empresas que contraten personal no registrado entre el 1° de mayo de 2026 y el 30 de abril de 2027 podrán acceder a una reducción de contribuciones patronales. El beneficio alcanza a cuatro perfiles:
- Quienes no tenían empleo formal al 10 de diciembre de 2025.
- Desocupados durante los seis meses previos a la contratación.
- Ex monotributistas sin trabajo en relación de dependencia en el último semestre.
- Ex empleados públicos (nacional, provincial o municipal).
Eso sí, las nuevas contrataciones no podrán superar el 80% de la plantilla total de la empresa. Si el empleador incumple, ARCA (ex AFIP) aplicará sanciones e intereses.
La asignatura pendiente: el Estado ausente
Hasta acá, todo suena ordenado. Pero los especialistas y los gremios señalan un agujero negro: desarmaron las inspecciones laborales.
Tanto la Secretaría de Trabajo (conducida por Sandra Pettovello) como el área de fiscalización de ARCA vieron reducida su capacidad de control. Y sin controles efectivos, el blanqueo pierde atractivo. ¿Para qué registrar si nadie controla al que sigue en negro?
La experiencia reciente es contundente: todos los intentos previos de formalización en esta gestión fracasaron, justamente, por la falta de presencia estatal. El trabajador no denuncia, el empleador no registra y el Estado no sanciona. Un círculo vicioso que el decreto por sí solo no rompe.
Lo que viene
La Justicia ya había frenado este capítulo de la reforma laboral mediante una cautelar. Pero la Cámara de Apelaciones del Trabajo la levantó. Ahora, el Gobierno avanza. La pregunta del millón es: ¿alcanzará con un decreto y una promesa impositiva?
Y vos, ¿creés que este blanqueo va a funcionar?
Si no hay inspectores, ¿las empresas van a registrar voluntariamente? ¿O el Estado necesita volver a pisar el taller, la obra y el comercio para que el derecho laboral no sea sólo un papel?
Dejá tu opinión. Porque del debate depende que esta ley no termine siendo, como las anteriores, otra oportunidad perdida.
*Fuentes: Boletín Oficial – Decreto 315/2026, ARCA, Infogremiales.*
