Con drones y técnicas de selección, estudian la mejora genética de un pasto clave para la ganadería
En el campo experimental de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), en Corrientes, un estudiante de la carrera de Ciencias Agrarias lleva adelante una investigación que combina biotecnología, agricultura de precisión y ganadería sostenible. Mario Facundo Pieropan, bajo la dirección de la doctora Florencia Marcón y la codirección del doctor Carlos Acuña, evalúa desde hace un año y medio el comportamiento agronómico de híbridos de pasto horqueta (Paspalum notatum), una especie forrajera fundamental para la alimentación del ganado en el trópico y subtrópico americano.
El trabajo, titulado «Comportamiento agronómico de híbridos de pasto horqueta mejorados por selección recurrente», se desarrolla en el Instituto de Botánica del Nordeste (IBONE – UNNE/CONICET) y busca responder una pregunta clave: ¿qué método de mejoramiento genético produce híbridos con mayor producción de forraje y mejor resistencia al frío?
Apomixis: una ventaja para la mejora genética
El pasto horqueta tiene una particularidad reproductiva que lo hace especialmente valioso para la mejora genética. La mayoría de sus plantas se multiplican por semillas sin necesidad de fecundación, un proceso conocido como apomixis que produce copias casi idénticas a la planta madre. Esa característica permite fijar de manera estable las cualidades de una planta a lo largo de generaciones, lo cual resulta útil a la hora de mejorar genéticamente la especie: una vez que se logra combinar cualidades buscadas en un solo individuo, esas cualidades se mantienen sin perderse en las siguientes generaciones.
Para lograr esas combinaciones, los especialistas cruzan plantas de reproducción sexual con plantas de reproducción apomíctica y seleccionan, entre las reproducciones, aquellas que muestran las cualidades buscadas. Ese proceso se repite en varios ciclos sucesivos, un método al que se llama selección recurrente. Existen dos formas de elegir qué plantas pasan a la siguiente etapa: una consiste en observar el aspecto de cada planta y elegir según lo que se ve a simple vista; la otra consiste en cruzar primero a las plantas candidatas y evaluar cómo se comportan sus híbridos, antes de decidir cuáles continúan en el programa.
El experimento: dos grupos, veinte híbridos y seis cortes
En noviembre de 2023, Pieropan plantó en el campo experimental dos grupos de veinte híbridos cada uno, con seis plantas por surco y tres repeticiones distribuidas al azar. Entre marzo de 2024 y marzo de 2025, en seis fechas distintas —marzo, mayo, septiembre y noviembre de 2024, y enero y marzo de 2025— se cortó el pasto de cada surco a cinco centímetros del suelo, se pesó el material cortado y se tomó una muestra para conocer la cantidad de materia seca producida.
En esas mismas fechas, un dron Phantom 4 equipado con una cámara multiespectral sobrevoló el terreno para obtener el índice de vegetación de diferencia normalizada (NDVI) de cada surco, un número que se usa como estimación indirecta de la cantidad de vegetación presente sin necesidad de cortarla y pesarla. El dron es piloteado por la ingeniera agrónoma Yael Namtz, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE.
Resultados preliminares: producción, frío y tecnología
Los primeros resultados muestran que la cantidad de pasto producida cambió según la fecha del año y, en algunos casos, también según el grupo de plantas: la única fecha en la que se registró una diferencia entre los dos métodos de selección fue noviembre de 2024. Además, se registró una diferencia en la cantidad de pasto cosechada que coincide con la diferencia en las lluvias acumuladas entre enero y marzo de cada año: 573 milímetros en 2024 frente a 180,2 milímetros en 2025.
El número NDVI, en cambio, no mostró diferencias entre los dos grupos de plantas en ninguna fecha, aunque sí varió según la época del año, siguiendo un patrón similar al de la producción de pasto en el período con menos lluvia. Al comparar el NDVI con la cantidad de pasto cosechada en cada fecha, la relación entre ambos datos fue variable: en la mayoría de las fechas la coincidencia fue parcial, mientras que en mayo de 2024 la coincidencia fue mayor. Según explica el propio trabajo, esa variación podría deberse a que los híbridos evaluados difieren entre sí en la altura de las plantas y en el color de las hojas, dos factores que también inciden en la lectura de la cámara del dron.
Utilidad de los resultados
A partir de estos datos, el trabajo concluye que los dos métodos de selección —uno basado en el aspecto de las plantas y otro basado en el comportamiento de sus crías— dieron como resultado híbridos con niveles de producción de pasto comparables entre sí. En cuanto al dron, la comparación entre el NDVI y la cantidad de pasto cosechada mostró coincidencias parciales según la fecha del año.
Según indica el informe de la investigación, estos resultados se suman al conocimiento disponible sobre el uso de la selección recurrente para obtener híbridos de pasto horqueta con reproducción apomíctica. Dentro del programa de mejoramiento genético del IBONE, donde gran parte del trabajo se concentra en especies del género al que pertenece el pasto horqueta, estos datos se toman como una referencia para las decisiones futuras sobre qué método de selección aplicar. La información generada queda disponible para otros programas de mejoramiento de pastos que se reproducen por apomixis y que cuentan con poblaciones sexuales diversas para cruzar. Además, entre los híbridos identificados en este trabajo como de reproducción apomíctica podrían surgir, en el futuro, nuevas variedades para uso comercial.
Nota final:
La ganadería del futuro se está escribiendo hoy, desde un campo experimental en Corrientes, con drones, técnicas de selección genética y un estudiante que mira al pasto con ojos de científico. El pasto horqueta, esa planta que alimenta al ganado en el trópico y subtrópico, podría volverse aún más productiva y resistente gracias a la investigación que lleva adelante Mario Facundo Pieropan. Los resultados preliminares ya ofrecen pistas valiosas sobre qué métodos de mejora son más efectivos y cómo la tecnología puede anticipar la producción sin necesidad de cortar ni pesar. Una noticia que, aunque silenciosa, tiene el potencial de transformar la manera en que se produce carne en la región. Porque a veces, los grandes cambios empiezan por la raíz.
