El memorándum con EEUU sobre la «seguridad» de nuestros recursos hídricos

El mismo 7 de marzo de 2024 en que la administración Milei ratificó el acuerdo con el Cuerpo de Ingenieros de la Armada de EEUU (USACE) para el control de la Vía Navegable Troncal, se firmó en paralelo otro memorándum vinculado con la «seguridad de represas y recursos hídricos». Este segundo acuerdo, suscrito con el Organismo Regulador de Seguridad de Presas (ORSEP), permaneció oculto hasta que el entonces embajador estadounidense Marc Stanley lo mencionó en un comunicado. El documento, revelado por el portal «El Destape» tras un pedido de acceso a la información pública, fue redactado inicialmente solo en inglés y traducido al español más de un mes después de su entrada en vigor. El modus operandi obedece a que la USACE impone acuerdos «llave en mano», elaborados unilateralmente por Washington, sin que la contraparte local tenga más participación que dar su consentimiento. Tal como ocurrió con el memorándum de la Vía Navegable, el texto fue calzado sin intervención de otros organismos argentinos.

El contexto geopolítico: agua, litio y comercio global

La generala Laura Richardson, jefa del Comando Sur, ya había anticipado las intenciones de su país: «El 60% del litio del mundo está en la Argentina, Bolivia y Chile; tenemos el 31% del agua dulce del mundo en esta región… debemos cuidar nuestros intereses». La traza de la Vía Navegable Troncal —1.400 km sobre el Paraná, que se extienden por 3.400 km conectando con los ríos de Brasil y Paraguay— coincide geográficamente con el Acuífero Guaraní y con las represas binacionales de Itaipú y Yaciretá. Controlar esa ruta fluvial y sus reservas de agua dulce permite a Estados Unidos acceder a fuentes estratégicas de energía y recursos, en especial para la explotación minera del triángulo del litio, y sostener una gobernanza que abarca el 17% del comercio global.

Los puntos oscuros del memorándum

El memorándum con el ORSEP, firmado por su titular Adriano Borus el 7 de marzo de 2024 —aunque ya había sido suscripto por la USACE el 1 de febrero—, incluye cooperación en diseño, construcción, operación y mantenimiento de presas. Pero lo más alarmante es su punto 6: toda la información, datos e informes generados quedan legalmente protegidos y son considerados «no divulgables, ni total ni parcialmente». Además, el acuerdo prevé la «actualización y redacción de regulaciones para la seguridad de las Presas», lo que implica que una entidad extranjera podría incidir en la legislación argentina.

El plan privatizador y las advertencias

Este memorándum no escapa al plan privatizador de Milei, que ya concesionó por 30 años el complejo del Comahue y llamó a licitación el sistema Los Nihuiles en Mendoza. El excanciller Jorge Taiana advirtió que se trata de instrumentos de sometimiento geopolítico: «Quieren imponer que la verdadera seguridad es la de EEUU». El diputado Julio Cobos, mientras tanto, presentó un proyecto de ley sobre seguridad de presas que crea un Registro Nacional, en sintonía con lo que ya venía impulsando Washington. En definitiva, el memorándum por los recursos hídricos muestra la estrategia integral de EEUU para afianzar su presencia en la región, subordinar las decisiones soberanas y asegurar el dominio sobre el agua dulce, un recurso cada vez más escaso y codiciado, en medio de la disputa geopolítica con China.