El Súper RIGI profundiza el rojo fiscal: el Estado ya resigna USD 1.800 millones anuales y el nuevo esquema multiplicaría la sangría

La promesa de una lluvia de dólares a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones se convirtió en el principal estandarte del gobierno de Javier Milei para mostrar el éxito de su programa económico. Sin embargo, detrás de los anuncios multimillonarios, la letra chica indica que el Estado dejará de recaudar 1.800 millones de dólares anuales en impuestos solo por los primeros proyectos aprobados. Con la llegada del Súper RIGI, esa sangría fiscal se multiplicaría.

El RIGI ya acumula 36 iniciativas, con un monto proyectado de 94.965 millones de dólares entre proyectos aprobados y en etapa de evaluación. De ese total, 15 emprendimientos ya recibieron luz verde, con compromisos de capital por 27.210 millones de dólares, según un relevamiento de la consultora Paspartú en base a datos oficiales.

La contracara de este ingreso de divisas es el impacto directo sobre las cuentas públicas. De acuerdo con cálculos elaborados por el equipo del diputado nacional Guillermo Michel, los 13 proyectos iniciales generan un gasto tributario de 1.837 millones de dólares anuales, lo que equivale a una pérdida de recaudación del 0,27 por ciento del PBI. Esta cifra no incluye los dos proyectos aprobados más recientemente, por lo que el rojo fiscal real es aún mayor.

La proyección a largo plazo resulta todavía más pesada para las arcas del Estado. La estimación técnica indica que por cada 100.000 millones de dólares de inversión que ingresen al régimen, el país resignará un punto porcentual del PBI en impuestos. Esta caída en la recaudación se explica por exenciones como la reducción de la alícuota del Impuesto a las Ganancias, las retenciones nulas a partir del tercer año y los beneficios excepcionales para importar insumos y bienes de capital sin pagar aranceles.

El reclamo industrial: dólares que entran y se van

En el mundo productivo advierten que este millonario sacrificio fiscal termina subsidiando a grandes petroleras y mineras que, por las propias condiciones de sus negocios, iban a realizar sus desembolsos de todas formas. Estás cediendo demasiado, la guita que entra tiene que, al menos, consumir algo localmente. Pero entra y se va, planteó un industrial textil con peso en el sector.

El cuestionamiento es que el gobierno está regalando renta a proyectos que no lo necesitaban sin dejar un multiplicador local. El 20 por ciento para proveedores locales del RIGI se está usando entero para la obra pública, cuestionó un metalúrgico. Este diagnóstico también lo plasmó un informe de la consultora de Juan José Carbajales, que señaló que incluir al sector del upstream petrolero en el régimen habilita proyectos de producción en Vaca Muerta que ya eran rentables sin el RIGI, lo que constituye un grave riesgo fiscal al dar beneficios a inversiones que ocurrirían igual.

Súper RIGI: más beneficios, más renuncia fiscal

Lejos de revisar este esquema, la apuesta oficial redobló la marcha con la instrumentación del Súper RIGI. Esta nueva versión amplía los beneficios para sectores como la industrialización del litio, el hidrógeno verde y el GNL. Al mismo tiempo, profundiza la renuncia fiscal: el Impuesto a las Ganancias cae al 15 por ciento y se fija un tope del 10 por ciento para las contribuciones patronales.

Si se proyecta una inversión de 100.000 millones de dólares bajo estas nuevas reglas, el costo tributario salta a 1,27 puntos del PBI, según los números del extitular de la AFIP (hoy ARCA). Pero el mayor reclamo industrial radica en que la ley no contiene política de proveedores industriales ni fomento de I+D, como señaló el reporte de Paspartú. A diferencia del RIGI original, al que en el Congreso se le introdujo la exigencia de un 20 por ciento de compras locales, el Súper RIGI no asegura la integración nacional. Sin este anclaje, los dólares que ingresan vuelven a salir rápidamente para pagar importaciones o girar dividendos, dejando al país sin desarrollo fabril.

La contracara en la economía real: caída del empleo

Este modelo de megainversiones que no derraman contrasta con la realidad de la economía cotidiana. Mientras los sectores extractivos celebran rebajas impositivas a tres décadas, la industria nacional y el comercio atraviesan una crisis profunda. Según el último informe del espacio Misión Productiva, basado en datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), casi el 60 por ciento de las ramas productivas privadas destruyó empleo registrado entre noviembre de 2023 y febrero de 2026. El nivel de caída es generalizado: 554 de los 948 subsectores económicos relevados perdieron puestos de trabajo formales en ese período.

La construcción encabeza el derrumbe con la pérdida de 81.295 empleos, seguida de cerca por la industria manufacturera, que expulsó a 76.556 trabajadores formales. La sangría también golpeó a los servicios de transporte y almacenamiento con 61.107 puestos menos y a las actividades profesionales, científicas y técnicas con una baja de 25.449 empleos. Los especialistas advirtieron que la creación de empleo de los sectores que crecen está lejos de compensar a los sectores que destruyen, y que el proceso no se asemeja a una destrucción creativa sino a la caída mayoritaria de la economía.

Preguntas para los lectores: ¿Creés que el sacrificio fiscal del RIGI y el Súper RIGI vale la pena si finalmente ingresan dólares al país? ¿O considerás que el Estado está regalando recursos sin garantizar desarrollo industrial local? ¿Cómo afectó la crisis del empleo a tu sector o a tu entorno? Dejanos tu opinión en los comentarios.