Ingenieros de la UNNE diseñan un sistema solar para el Cardiológico de Corrientes que podría cubrir el 75% de la demanda de agua caliente

Lucas Maidana y Gonzalo Morilla, egresados de Ingeniería Electromecánica de la Universidad Nacional del Nordeste, desarrollaron un proyecto integral para incorporar colectores solares al sistema de agua caliente del Instituto de Cardiología «Juana Francisca Cabral» de Corrientes. La propuesta, presentada como su Trabajo Final de Graduación, permitiría cubrir hasta el 75 por ciento de la demanda energética destinada al calentamiento de agua, reducir costos operativos y disminuir el impacto ambiental de uno de los centros de salud más importantes de la región.

El primer paso que dieron los ingenieros fue recorrer las instalaciones del Instituto durante sus prácticas profesionales y relevar el estado del sistema de agua caliente. Lo que encontraron fue una combinación de equipos: una caldera central, calentadores eléctricos individuales y algunos calentadores solares que, en la práctica, estaban fuera de servicio. El diagnóstico identificó tres causas principales: equipos de baja calidad desde el origen, una distribución sin coordinación y ausencia de mantenimiento sistemático.

A partir de ese diagnóstico, Maidana y Morilla se propusieron medir el consumo energético del sistema existente, calcular la demanda de agua caliente del hospital a lo largo del año, estudiar la radiación solar que recibe Corrientes y diseñar una solución que integrara de manera ordenada los paneles solares con los equipos ya instalados.

Por qué Corrientes es clave para la energía solar

La condición geográfica que el trabajo puso en el centro del análisis es que la provincia de Corrientes recibe, en promedio, entre 2,5 y 6,5 unidades de energía solar por metro cuadrado por día a lo largo del año. Ese rango sitúa a la región entre las zonas del país con mayor disponibilidad de este recurso, lo que permite que los paneles solares trabajen de manera productiva durante gran parte del año, incluso en invierno.

Estudios realizados en distintas regiones de Argentina indican que un sistema solar bien diseñado puede cubrir entre el sesenta y el setenta y cinco por ciento de la energía que un edificio necesita para calentar agua a lo largo de doce meses, sin que eso implique cortes ni interrupciones en el servicio.

Cómo funciona el sistema propuesto

La propuesta no busca reemplazar de un día para el otro toda la infraestructura existente, sino que funciona en dos etapas encadenadas. En la primera etapa, los paneles solares instalados en el techo captan el calor del sol y lo transfieren al agua que circula por el sistema. Ese calentamiento previo eleva la temperatura del agua antes de que llegue a los equipos convencionales. En la segunda etapa, la caldera y los calentadores eléctricos ya instalados reciben esa agua y, si es necesario, la terminan de calentar hasta la temperatura requerida. De esta manera, el sistema solar no reemplaza sino que reduce el trabajo que deben hacer los equipos tradicionales.

El proyecto contempla que el agua circule impulsada por una bomba, en lugar de aprovechar el movimiento natural por diferencia de temperatura. Esta elección responde a que en un edificio hospitalario con muchos puntos de consumo y cañerías distribuidas, el movimiento natural del agua no garantiza que el flujo llegue a todos lados con la presión adecuada. Además, se incorpora un sistema automático que monitorea la temperatura en distintos puntos y decide cuándo el sol aportó suficiente calor y cuándo deben intervenir los equipos convencionales.

Inversión y ahorro

La inversión inicial estimada para llevar el proyecto adelante asciende a 117.462.015 pesos, equivalentes a aproximadamente 85.000 dólares al momento del cálculo. Los autores consideran que el monto es recuperable en un plazo razonable gracias a la reducción sostenida del gasto en energía convencional. El proyecto también confirmó que incorporar paneles solares no solo reduce la cantidad de gas y electricidad que el hospital necesita comprar, sino que también disminuye la presión de trabajo sobre los equipos convencionales, lo que puede extender su vida útil y reducir los costos de mantenimiento a largo plazo.

Cabe aclarar que la exposición y defensa de un Proyecto Final es una instancia obligatoria que los estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la UNNE deben cumplir para graduarse. Los proyectos innovadores o que dan solución a un problema concreto de la sociedad son propuestos en el ámbito académico, pero no necesariamente ejecutados posteriormente.

Preguntas para los lectores: ¿Creés que el gobierno provincial o nacional debería financiar la ejecución de este proyecto en el Cardiológico? ¿Qué otros hospitales o edificios públicos de la región podrían beneficiarse con un sistema similar? ¿Te parece que 85.000 dólares es una inversión razonable para un ahorro del 75% en energía? Dejanos tu opinión en los comentarios.