Gobernadores y oposición rechazan el sistema

El Gobierno de Javier Milei evalúa incorporar el sistema de colectoras a la reforma electoral, como alternativa para suspender o eliminar las PASO. Sin embargo, la propuesta genera resistencias tanto en el oficialismo como en la oposición.

La jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, manifestó su rechazo: “No me gusta, deforman el sistema electoral”, aunque admitió que aún no se encontró un mecanismo mejor. Sus declaraciones reflejan las diferencias internas en La Libertad Avanza, donde algunos dirigentes coinciden en que las colectoras podrían complejizar el voto en lugar de simplificarlo.

El jefe de Gabinete, Diego Santilli, es el principal interlocutor en las negociaciones con gobernadores y legisladores provinciales. Según fuentes parlamentarias, la propuesta está “verde” y aún no se presentó formalmente en el Senado.

La oposición también se divide: mientras algunos sectores dialoguistas esperan conocer la propuesta oficial, otros la consideran un retroceso. El Pro y la UCR mantienen posiciones cautelosas, aunque referentes como Cristian Ritondo insisten en que cualquier cambio en las reglas de juego debe hacerse con consenso.

Rechazos más firmes

  • Provincias Unidas: Gisela Scaglia y Esteban Paulón compararon las colectoras con la ley de lemas, aunque especialistas aclararon que son sistemas distintos.
  • Coalición Cívica: Maximiliano Ferraro sostuvo que “el regreso de las colectoras es un enorme retroceso”.
  • Peronismo: gobernadores como Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca) rechazaron la iniciativa, aunque este último se mostró a favor de eliminar las PASO.

Opinión

El debate sobre las colectoras expone tensiones profundas: por un lado, la intención del oficialismo de encontrar un mecanismo que reemplace las PASO; por otro, el temor de que se reinstalen prácticas asociadas a la vieja política, como la ley de lemas. La falta de un proyecto formal mantiene la discusión en un terreno incierto, pero ya anticipa que el Senado será escenario de un choque fuerte entre quienes buscan flexibilizar el sistema y quienes defienden la calidad institucional.