Imaginate vivir sin luz, en pleno siglo XXI, a pocos kilómetros de una ciudad. Eso todavía pasa en el Chacho.
Pero el gobierno provincial dice que se terminó. El gobernador Leandro Zdero, a través del Ministerio de Infraestructura y la Subsecretaría de Energía, lanzó «Luz Rural», un programa para llevar electricidad a zonas rurales que históricamente quedaron postergadas. No es un anuncio más, porque esta vez el Estado provincial pone la plata, los materiales y la mano de obra.
La primera etapa proyecta beneficiar a más de 500 usuarios rurales. ¿Cómo? Construyendo aproximadamente 349 kilómetros de líneas de media tensión. La inversión supera los $4.500 millones en materiales y llega a los $6.300 millones si se suma la mano de obra. Números que duelen, pero que también muestran la dimensión de la deuda que el Chaco tiene con sus propios habitantes.
El programa no es una idea sacada de la galera. Surge de los requerimientos de los propios usuarios y de un relevamiento territorial que hizo la Subsecretaría de Energía. En criollo: primero fueron a ver quién necesitaba luz, dónde y por qué, y después armaron el plan. Priorizando las necesidades de cada comunidad, no con criterios eleccionarios.
«Luz Rural» se ejecuta íntegramente por el Estado provincial. Eso significa que no hay empresas privadas de por medio, no hay concesiones, no hay letra chica. El gobierno compra los materiales, contrata a los trabajadores y supervisa las obras. En una provincia donde las promesas de electrificación rural han sido moneda corriente durante décadas, este dato no es menor.
En el Chaco, el acceso a la electricidad en el campo ha sido históricamente desigual. Familias enteras han vivido con lámparas de kerosene, velas o grupos electrógenos ruidosos y caros. Los pibes no podían estudiar de noche, los productores no podían enfriar alimentos, los vecinos no podían cargar un celular. El programa aspira a cambiar eso: mejorar la calidad de vida, fortalecer el desarrollo productivo y promover el arraigo rural.
Según las fuentes oficiales, el objetivo es claro: que la infraestructura sea motor del crecimiento en todo el territorio provincial. La pregunta que flota es si los plazos se van a cumplir y si los 500 usuarios iniciales van a ser solo el comienzo.
El gobierno tiene ahora la responsabilidad de ejecutar. Porque el Chacho está lleno de lindos anuncios que después se pierden en expedientes. «Luz Rural» suena bien. Pero como dice el dicho, del dicho al hecho hay un buen trecho. Y acá, los que están a oscuras hace años, ya no quieren promesas. Quieren que se prenda la luz.
