La «falsa médica» que atendía en hospitales chaqueños cayó en Buenos Aires: la atraparon a diez cuadras de una comisaría

Se terminó la fuga, che. Lidia Mabel Ojeda, la mujer de 43 años que se hacía pasar por doctora en hospitales de Quitilipi y Presidencia de la Plaza, fue detenida este lunes en Santos Lugares, provincia de Buenos Aires. Estaba escondida en una casa de la calle Roberto Lage al 800, a menos de diez cuadras de una comisaría. Llevaba puesto un jean oscuro, un buzo negro y zapatillas blancas. Ni siquiera se había cambiado el look. ¿Viste?

La captura fue posible gracias a un operativo conjunto entre la Policía de Investigaciones del Chaco y las fuerzas bonaerenses. La mujer tenía una orden de detención nacional emitida por el fiscal Marcelo Soto, de la Fiscalía de Investigación Penal N°3 de Sáenz Peña. Estaba prófuga desde el sábado, pero no llegó muy lejos.

Ojeda se había escapado después de que estallara el escándalo: era una falsa médica, sin título, que hacía guardias en hospitales públicos. Según la investigación, presentó documentación apócrifa para ser contratada. Y lo logró. Atendió pacientes, recetó medicamentos y firmó nada menos que nueve actas de defunción durante su paso por los centros de salud. Nueve, che. Nueve familias que confiaron en una persona que, según fuentes del caso, ni siquiera tenía conocimientos básicos.

El director de la Zona Sanitaria II, Orlando Di Núbila, fue quien activó la alerta. «Fue contratada para realizar una guardia activa, pero el resto del personal se dio cuenta de que le faltaba mucha capacitación», confió a Data Chaco. O sea, los propios enfermeros y médicos que trabajaban con ella notaron que algo no cerraba. La matrícula que usaba Ojeda pertenecía al doctor Horacio Daniel Vázquez, un profesional que trabaja en el ámbito privado y que desconocía totalmente la situación.

Durante allanamientos en el barrio San Cayetano de Sáenz Peña, los investigadores encontraron insumos médicos, uniformes de enfermería, documentos de pacientes y hasta fragmentos de papeles quemados entre los que había un sello del Ministerio de Salud Pública del Hospital de Quitilipi. O sea, estaba tan metida en el personaje que manejaba papelería oficial.

La causa está caratulada como ejercicio ilegal de la medicina y usurpación de títulos, delitos que pueden acarrear penas de prisión de 15 días a 1 año. Pero la fiscalía evalúa si corresponde agravar la imputación por las consecuencias que pudo haber tenido su intervención en la salud de los pacientes. Porque hay al menos una familia que asegura que su padre murió después de ser atendido por ella.

Según las fuentes, la acusada dio versiones contradictorias sobre su domicilio y origen: decía que era de Formosa, que residía en Corrientes, que tenía familiares en Paraguay. Pero los registros electorales la ubicaron: votaba en Sáenz Peña. La mentira tenía patas cortas.

La investigación sigue abierta. Se recolectan testimonios y documentación para determinar el alcance de sus acciones en el sistema de salud chaqueño y las posibles consecuencias para los pacientes afectados.

¿Cómo puede ser que una persona sin título, con conocimientos nulos, haya logrado trabajar en hospitales públicos, firmar actas de defunción y atender pacientes durante tanto tiempo? ¿Dónde estaban los controles? Porque esta mina cayó, pero el sistema que la dejó pasar sigue ahí. ¿Vamos a esperar la próxima?