La base militar en Tierra del Fuego: el costo millonario que el Gobierno dice pagar «con fondos propios»
El anuncio de Javier Milei sobre la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego generó una ola de entusiasmo, pero también un interrogante clave: ¿de dónde saldrán los recursos? Desde el Gobierno descartaron tajantemente la posibilidad de financiamiento externo -especialmente de Estados Unidos- y aseguraron que la obra se pagará «con fondos propios» . Sin embargo, el costo estimado, que ronda entre los 300 y 500 millones de dólares, excede ampliamente cualquier partida disponible. .
¿Es viable esta obra sin financiamiento extranjero? ¿Por qué el Gobierno insiste en descartar la ayuda externa? ¿Y qué rol juega Estados Unidos en este proyecto?
El costo estimado y la primera partida
La base naval integrada de Ushuaia es un proyecto que se remonta a 2022, durante la gestión de Alberto Fernández, pero quedó paralizada al llegar Milei al poder . Actualmente, la obra tiene un avance físico del 9% .
El costo total de la obra es un número que genera debate incluso dentro del oficialismo. Las estimaciones varían desde 300 millones de dólares hasta 500 millones de dólares . Una cifra que, para una administración que defiende el déficit cero a rajatabla, parece un enorme desafío .
El primer paso ya se dio. El DNU 867/2026, publicado tras la cadena nacional, reasignó partidas presupuestarias. El Ministerio de Defensa recibió un refuerzo de casi $218.000 millones, de los cuales una parte significativa se destinará a la base y a la Base Antártica Conjunta Petrel . Este fondo incluye $114.732 millones en adelantos a proveedores para la obra .
¿De dónde salió este dinero? Para financiar este gasto, el Gobierno recortó fondos de otras áreas, principalmente de la «Asistencia Social al Personal» (nacional) y de las transferencias a las provincias .
El rol de Estados Unidos y las suspicacias de la oposición
A pesar del descarte oficial de financiamiento extranjero, el vínculo con Estados Unidos es una pieza clave de este tablero. La base está ubicada en una zona de alto valor estratégico, y el interés de Washington por el extremo sur argentino es un hecho documentado .
En abril de 2024, Milei viajó a Ushuaia junto a la entonces jefa del Comando Sur de EE.UU., Laura Richardson, para «monitorear los avances» del proyecto y lo presentó como la «puerta de entrada» a la Antártida para ambos países .
Esta cercanía encendió las alarmas de la oposición. Dirigentes del kirchnerismo y la izquierda aseguran que la futura base será, en realidad, una instalación estadounidense .
El canciller Pablo Quirno salió al cruce de estas versiones: «Será una base completamente argentina» . Sin embargo, la realidad del costo y la capacidad operativa del país plantean dudas. El vicepresidente de la Liga Naval Argentina, Fernando Morales, fue contundente: «Si no arreglás lo del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) y la crisis salarial en el sector, difícilmente puedas hablar de incrementar la presencia militar en el Atlántico» .
¿Es posible que la «colaboración» estadounidense pase por el uso de la base o por acuerdos logísticos, aunque no por el financiamiento directo?
Las dudas sobre los números
El principal desafío del Gobierno no es solo conseguir los fondos, sino hacerlo sin romper su promesa de déficit cero. La primera partida, aunque significativa, es solo una fracción del costo total. El ministro de Defensa, Carlos Presti, tiene la tarea de explicar cómo se financiará el resto de la obra en los próximos días .
La apuesta a «fondos propios» sugiere que el Gobierno podría reasignar más partidas en futuros presupuestos, un camino políticamente costoso que implica recortar otras áreas sensibles y que ya generó rechazo en las provincias .
