La morosidad golpea fuerte entre los jóvenes: 4 de cada 10 menores de 35 años no puede pagar al menos un préstamo
El sistema financiero argentino atraviesa una crisis silenciosa que golpea con mayor dureza a quienes recién comienzan su vida económica. Un informe privado basado en datos del Banco Central reveló que la morosidad alcanzó niveles que no se veían desde la salida de la Convertibilidad, y el fenómeno afecta especialmente a los más jóvenes: cuatro de cada diez menores de 35 años con préstamos activos registran al menos una obligación en mora. ¿Qué está pasando con el bolsillo de los argentinos y por qué los bancos dejaron de prestar?
El último informe especial elaborado a partir de los datos de la Central de Deudores del BCRA (Cendeu) confirmó un nuevo aumento en la irregularidad del crédito, tanto en entidades financieras como no financieras. La mora de las familias subió de un 12,1% en abril a un 12,7% en mayo, mientras que en el caso de las empresas pasó de 3,3% a 3,5%, y el total del sector privado avanzó de 7,3% a 7,7 por ciento.
Este incremento representa la decimonovena suba mensual consecutiva en la irregularidad de los créditos a hogares. La tasa de mora se multiplicó por más de cinco en menos de dos años: en octubre de 2024 la irregularidad era de 2,5%, mientras que en mayo de 2026 superó el 12 por ciento. Un salto que no encuentra antecedentes en el sistema financiero argentino desde la crisis de la Convertibilidad.
El peso de la mora en las entidades no financieras
El informe también examinó la situación de las entidades no financieras, que representan alrededor del 17% del total de préstamos a familias. En este segmento, la morosidad alcanzó en mayo el 32,2%, mientras que hace un año y medio era inferior al 10%. La suma de los saldos irregulares tanto de entidades financieras como no financieras refleja el deterioro de la capacidad de pago de las familias argentinas.
Los jóvenes, el segmento más afectado
El dato más preocupante surge al analizar la distribución de la mora por segmentos etarios. Casi el 40% de los menores de 35 años que mantienen créditos vigentes, ya sea en entidades financieras o no financieras, registra al menos un préstamo en situación irregular. Este porcentaje se ubica muy por encima del promedio general, y evidencia que las dificultades para cumplir con las obligaciones afectan más intensamente a los grupos de menor edad.
Las cifras son contundentes:
- Entre los deudores de 18 a 25 años, la irregularidad alcanza el 42,8%.
- Entre los de 26 a 35 años, el 39,3%.
- Entre 36 y 45 años, el porcentaje cae al 31%.
- Entre 46 y 55 años, baja al 23,5%.
El documento indica que más del 27% de quienes tomaron préstamos dejó de ser sujeto de crédito, ya que presentan irregularidades en sus compromisos financieros. La pérdida de esta condición restringe el acceso a nuevas vías de financiamiento y limita la capacidad de consumo, generando un círculo vicioso difícil de romper.
El crédito no crece y los bancos privados frenan
Para que descienda el porcentaje de morosidad, el saldo total de financiaciones debería crecer más rápido que el de los préstamos en mora. Sin embargo, desde mayo el crédito en pesos al sector privado se mantuvo prácticamente sin cambios. La banca pública sostuvo el nivel de préstamos, pero los bancos privados redujeron de manera marcada la generación de créditos durante los primeros meses del año, según se desprende de los balances de las entidades.
La morosidad subió en la mayoría de las entidades. De las 30 instituciones más grandes en términos de préstamos a familias, en 26 de ellas la mora de mayo fue superior a la de abril.
Un contexto de tasas estables pero liquidez ajustada
El informe abordó también las condiciones monetarias. Durante cuatro meses consecutivos, las tasas de referencia a un día se mantuvieron cercanas al 20%. Una excepción ocurrió el viernes previo al cierre del informe, cuando, por ventas extraordinarias de bonos y el aumento estacional de la demanda de circulante en junio, casi desapareció el colchón de liquidez del sistema. La situación se resolvió a través de una inyección de pesos por parte del Tesoro en el mercado secundario, lo que permitió estabilizar las tasas.
¿Qué significa esto para el bolsillo de los argentinos?
El informe pinta un panorama complejo. Por un lado, los argentinos enfrentan crecientes dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras, especialmente los más jóvenes que recién comienzan su vida crediticia. Por otro, los bancos privados se muestran cada vez más reticentes a otorgar nuevos préstamos, lo que limita las posibilidades de consumo e inversión.
La pregunta que queda flotando es: ¿hasta dónde puede seguir subiendo la morosidad antes de que el sistema financiero comience a sentir un impacto más severo? Con tasas de interés que no bajan y un crédito que no fluye, el escenario para las familias argentinas, especialmente las más jóvenes, se vuelve cada vez más desafiante.
