Mundial 2026: nuevas reglas para acelerar el juego y endurecer las sanciones
El Mundial 2026 no solo trae más selecciones —48 en lugar de 32— y más partidos. También trae nuevas reglas. La IFAB (International Football Association Board) aprobó modificaciones que la FIFA adoptó para este torneo, y el partido inaugural entre México y Sudáfrica será la prueba de fuego. ¿El objetivo? Acelerar el juego, limitar las demoras y endurecer las sanciones disciplinarias. En criollo: que la pelota ruede más tiempo y que los jugadores lo piensen dos veces antes de hacer tiempo o faltar el respeto.
Las novedades son varias. Y algunas, francamente, revolucionarias.
En materia disciplinaria: conductas que antes derivaban en amonestación ahora podrán implicar expulsión directa. Cubrirse la boca para hablar con un rival —esa vieja costumbre de los futbolistas para que los lectores de labios no se enteren de la charla— quedará dentro de lo que la IFAB considera «conducta antideportiva grave». También las protestas masivas, como abandonar el campo en reclamo, podrán sancionarse con tarjeta roja. Y atención: los técnicos que inciten estas acciones también serán expulsados.
Para acelerar el juego: se fijaron plazos estrictos. Los saques de arco y los laterales deberán ejecutarse en cinco segundos. Si el jugador demora más, la posesión pasará al rival. En el caso del saque de arco, la sanción será un córner. La idea es desactivar esas pérdidas de tiempo deliberadas que tanto abundan en los minutos finales y que suelen condicionar el desarrollo táctico del partido. ¿Cuántos partidos no hemos visto arruinados por un arquero que tarda media hora en patear?
En los cambios: el jugador sustituido tendrá apenas diez segundos para retirarse del campo. Si no respeta ese límite, el ingreso del reemplazante quedará postergado hasta la próxima interrupción. Eso significa que el equipo se quedará momentáneamente con un jugador menos. Una sanción durísima que busca terminar con esas salidas lentas, casi de paseo, que tanto irritan a los hinchas.
Atención médica: cuando un jugador sea atendido en el campo, deberá permanecer fuera del juego durante un minuto tras la reanudación. Adiós a las simulaciones de lesiones para cortar el ritmo del partido. Si realmente duele, se espera afuera. Si era teatro, el equipo pagará las consecuencias.
VAR ampliado: la asistencia por video también suma facultades. Podrá intervenir en segundas tarjetas amarillas, corregir errores por identificación de jugadores (cuando el árbitro amonesta al equivocado) y revisar decisiones sobre la concesión de córners que antes quedaban fuera del margen de revisión. Con esta ampliación, la FIFA busca reducir fallos determinantes y ofrecer mayor certeza en acciones que influyen directamente en el resultado.
Las nuevas reglas tendrán su prueba de fuego desde el primer silbato. Los futbolistas tendrán que adaptarse rápido. Porque un lateral demorado cinco segundos puede convertirse en un córner en contra. Una salida lenta del campo puede dejar al equipo con diez. Y cubrirse la boca para hablar con el rival puede costar una roja.
La gran pregunta es si estos cambios lograrán su objetivo: priorizar el juego efectivo por sobre las estrategias para consumir tiempo. O si, por el contrario, generarán más confusión y polémica. Porque en el fútbol, cada nueva regla trae consigo una nueva forma de violarla. Los entrenadores ya estarán pensando cómo adaptarse. Y los jugadores, cómo sacar ventaja. Eso, al menos, no cambiará nunca. Pero la intención de la FIFA es clara: que la pelota ruede. Y que el espectáculo, por fin, sea el protagonista.
