“Sufrimos un daño irreversible”: el descargo de Sebastián Sosa tras el sobreseimiento
Sebastián Sosa habló. Y lo hizo con la bronca de quien siente que perdió dos años y medio de su vida. El arquero, sobreseído por la Justicia en la causa por abuso sexual que involucró a cuatro futbolistas de Vélez Sarsfield, rompió el silencio tras la última audiencia de impugnación. Su mensaje fue contundente: “Siempre fui inocente. Esto no lo digo yo, sino que surge de las propias declaraciones de la denunciante”.
¿Qué pasó? La denunciante, que no estuvo presente en el debate por presentar un certificado médico, había asegurado en varias oportunidades, según Sosa, que él no la había tocado y que se había quedado dormido. Esa contradicción, sostiene el arquero, es la prueba de su inocencia. Pero la causa, más allá del sobreseimiento, dejó heridas que, dice, no cicatrizan.
“No hay partido ni estadio al que vaya donde no me griten ‘violador’. Ese fue un daño irreversible y una pérdida de dos años y medio de vida que no tienen vuelta atrás”, expresó Sosa. El arquero aseguró que el proceso le provocó problemas de salud, conflictos familiares y una exposición pública que jamás imaginó. “Sufrimos un daño irreversible”, resumió.
José Florentín Bobadilla, otro de los futbolistas sobreseídos, también declaró en la audiencia. Dijo que siempre estuvieron predispuestos a colaborar con la investigación. “Incluso aportamos elementos que ayudaron al avance de la causa”, señaló. Y coincidió con Sosa: la situación les provocó un daño enorme que también afectó a sus familias. “Fue algo muy triste y doloroso”, afirmó.
Braian Cufré, por su parte, pidió que se ratifique el fallo que, según consideró, hizo justicia. “Pasamos dos años y medio muy complicados, atravesando un proceso duro y complejo. Luchamos cada día para demostrar nuestra inocencia porque no cometimos ningún delito”, sostuvo. Y agregó: “No hace falta agregar demasiado sobre el sufrimiento que implicó este proceso, no sólo para nosotros, sino también para nuestras familias y seres queridos”.
Abiel Osorio, el cuarto futbolista, adhirió a lo expresado por sus compañeros. Señaló que fueron acusados de un hecho “extremadamente grave”. Pero dijo que, “gracias a Dios, después de mucho tiempo y esfuerzo, aparecieron las pruebas que demostraron nuestra inocencia”.
La causa por abuso sexual contra los cuatro futbolistas de Vélez Sarsfield conmocionó al fútbol argentino. Durante más de dos años, los nombres de Sosa, Florentín, Cufré y Osorio estuvieron en los titulares de todos los diarios. Sufrieron el escarnio público, la pérdida de contratos, el aislamiento social y el daño a sus familias. Ahora, con el sobreseimiento, piden cerrar el capítulo. Pero la pregunta que queda flotando es si la sociedad, esa que grita “violador” en las canchas, estará dispuesta a borrar el estigma.
Porque la Justicia puede sobreseer, pero la reputación, una vez manchada, tarda mucho en recuperarse. Sosa lo dijo con claridad: “Daño irreversible”. Y en esa frase se resume el calvario de cuatro futbolistas que, al menos para la ley, son inocentes. Para el hincha, en cambio, la sentencia aún no está escrita. Y esa es, quizás, la peor condena de todas.
