Nicolás Varrone terminó 4° en la Sprint de Miami y sumó sus primeros puntos en la Fórmula 2
Miami, 2 de mayo de 2026. El automovilismo argentino tiene una nueva alegría en el exigente mundo de la Fórmula 2. Nicolás Varrone, el piloto de 25 años que representa a la escudería Van Amersfoort Racing, logró este sábado un hito en su carrera: sus primeros puntos en la categoría. Lo hizo con un sólido cuarto puesto en la Sprint del Gran Premio de Miami, una actuación que lo mantuvo entre los cinco primeros durante toda la competencia y que ilusiona de cara a la carrera principal del domingo.
¿Puede un cuarto puesto en una carrera Sprint cambiarle la temporada a un piloto que llegaba golpeado tras un mal debut? En el mundo del automovilismo, la confianza lo es todo. Y Varrone, después de Miami, tiene motivos para creer.
El formato: grilla invertida y una clasificación clave
La Sprint de Fórmula 2 tiene una particularidad: la grilla de salida se define por el orden inverso de los resultados de la clasificación (qualy). Es decir, el que clasificó primero larga más atrás, y el que clasificó más atrás larga adelante. Un formato que busca generar espectáculo y adelantamientos, pero que también exige una clasificación inteligente.
Varrone tuvo una clasificación destacada: pasó de ser 14° en la primera práctica libre (FP1) a sexto en la qualy. Ese sexto puesto, gracias al sistema de grilla inversa, lo convirtió en cuarto en la largada de la Sprint. Una ventaja estratégica que el argentino supo aprovechar.
No fue casualidad. Mejorar ocho posiciones entre la FP1 y la clasificación demuestra que el equipo Van Amersfoort Racing encontró el rumbo en los entrenamientos. Varrone, además, demostró capacidad de adaptación al circuito callejero de Miami, un trazado que no perdona errores.
En un circuito callejero, donde los muros están a centímetros del trazado, ¿qué vale más: la velocidad bruta o la inteligencia para evitar problemas? Varrone demostró que ambas son importantes.
La carrera: sólida, constante y en avance
Varrone largó cuarto y no decayó. Su actuación fue descripta como «sólida y en constante avance». Salió bien, superó a Oliver Goethe e intentó meterse entre los tres primeros tras una disputa con el paraguayo Joshua Duerksen, que defendió su posición con uñas y dientes hasta las vueltas finales.
El mano a mano entre Varrone y Duerksen fue uno de los atractivos de la carrera. El paraguayo resistió, pero el argentino no se desesperó. Esperó su momento, aprovechó los movimientos en pista y, cuando llegó la oportunidad, no la desaprovechó.
Hubo un leve roce con Duerksen, según informó TN, pero no pasó a mayores. En la Fórmula 2, los contactos leves son moneda corriente. Lo importante es no romper el alerón ni pinchar una cubierta. Varrone salió ileso y siguió sumando.
Finalmente, el argentino fue superado por Alex Dunne, pero eso no lo hizo perder posición: se mantuvo cuarto y cruzó la meta en ese lugar.
¿Qué le faltó a Varrone para alcanzar el podio? Probablemente, un poco más de agresividad en los momentos clave. Pero para un piloto que busca sus primeros puntos, la prudencia también es una virtud.
El ganador y el contexto: Tsolov, de Red Bull, se llevó la gloria
El búlgaro Nikola Tsolov, que compite para el programa de jóvenes pilotos de Red Bull, se convirtió en el primer ganador de la Fórmula 2 en Estados Unidos. Se llevó la victoria en la carrera de 23 vueltas, seguido por los pilotos que completaron el podio (cuyos nombres no detalla el informe original).
Tsolov es uno de los talentos emergentes de la cantera de Red Bull, una de las estructuras más exitosas en la formación de pilotos. Que Varrone haya terminado a solo un puesto del podio, compitiendo contra pilotos con ese respaldo, es un mérito adicional.
Para el paraguayo Joshua Duerksen, el cuarto puesto del argentino le habrá dolido. Lo tuvo enfrente durante toda la carrera y logró resistir, pero no pudo evitar que Varrone se mantuviera en su rebufo y amenazara con superarlo.
En una categoría tan competitiva como la Fórmula 2, ¿un cuarto puesto puede considerarse un triunfo moral? Para un piloto que debutó con un 21° y un 17° en Melbourne, absolutamente.
El antecedente: un debut para el olvido en Australia
Para entender la magnitud del logro de Varrone en Miami, hay que repasar su debut en la categoría. Fue en Melbourne, en el Circuito de Albert Park, un trazado semipermanente que combina calles y curvas rápidas.
Allí, la clasificación fue adversa: se vio condicionado por banderas rojas (interrupciones por accidentes o escombros en pista) y terminó 19°. Desde esa posición, era casi imposible remontar. Y no lo hizo: fue 21° en la Sprint y 17° en la carrera principal. Cero puntos. Una actuación que dejó dudas.
El equipo Van Amersfoort Racing, sin embargo, no perdió la confianza. Y Varrone tampoco. Viajó a Miami con la determinación de demostrar que el debut había sido un espejismo. Y vaya que lo demostró.
¿Qué cambió entre Melbourne y Miami? La pista, desde luego. Pero también la adaptación del piloto al auto, el trabajo del equipo y, sobre todo, la cabeza de Varrone, que no se vino abajo tras un mal fin de semana.
El presente: cinco puntos en el bolsillo y una carrera principal por delante
Con este cuarto puesto, Varrone sumó cinco unidades para el campeonato de Fórmula 2. No es una cifra enorme, pero en una categoría donde los puntos son escasos y la competencia feroz, cada unidad cuenta. Además, rompió el cero: ya no es un piloto sin puntos. Es alguien a quien hay que tener en cuenta.
Pero la jornada no terminó el sábado. La categoría tiene este domingo la carrera principal, que otorga más puntos (los primeros diez clasificados suman, con 25 para el ganador). Varrone largará desde el quinto lugar, una posición privilegiada para aspirar a otro gran resultado.
La carrera principal es más larga que la Sprint y exige gestión de neumáticos, estrategia de boxes y resistencia. Varrone ya demostró que tiene ritmo. Ahora debe demostrar que tiene resistencia y capacidad estratégica.
¿Puede Varrone repetir o incluso mejorar su actuación del sábado en la carrera del domingo? La respuesta, este domingo a las 13:30 (hora de Argentina, según TN), se verá en pista.
El otro argentino: Franco Colapinto, desde la 8° posición en la F1
El fin de semana de Miami es doblemente especial para el automovilismo argentino. Mientras Varrone brillaba en la Fórmula 2, Franco Colapinto se preparaba para la Sprint de Fórmula 1. El pilarense largará desde la 8° posición, un lugar expectante para sumar puntos si logra mantenerse entre los ocho primeros.
Colapinto y Varrone son dos caras de una misma moneda: la nueva generación de pilotos argentinos que aspiran a llegar a la máxima categoría. Varrone, con 25 años, está un paso atrás (F2). Colapinto, con 23, ya está en la F1. Pero ambos compiten en el mismo fin de semana, en la misma ciudad, con la misma bandera en el casco.
No es casualidad que TN haya destacado la actuación de ambos. Argentina, después de años sin pilotos en las categorías internacionales, vuelve a tener representantes en los primeros planos. Y eso, para los fanáticos del automovilismo, es un lujo.
¿Quién de los dos llegará más lejos? Esa es la pregunta que los aficionados se hacen. Pero por ahora, lo importante es que ambos están en camino.
Lo que viene: el domingo, la oportunidad de sumar más puntos
Varrone tiene este domingo una nueva oportunidad. Largará quinto en la carrera principal, una posición de privilegio. Si mantiene el ritmo mostrado en la Sprint, si gestiona bien los neumáticos y si evita incidentes, puede aspirar a un podio.
Pero la Fórmula 2 es impredecible. Un toque, una mala estrategia o un auto de seguridad mal timoneado pueden arruinar el mejor fin de semana. Varrone lo sabe. Por eso, después del cuarto puesto, no se confía.
El equipo Van Amersfoort Racing también sabe que tiene un piloto competitivo. La relación de confianza es mutua. Y en una categoría donde los equipos invierten millones, tener un piloto que rinde es la mejor publicidad.
¿Puede Varrone consolidarse como el piloto latinoamericano de referencia en la Fórmula 2? Para eso necesita más fines de semana como el de Miami. Pero el primer paso ya lo dio.
Por ahora, en Miami, el sol brilla. Los motores rugen. Y un argentino de 25 años, que hasta hace unos meses era una promesa, es hoy una realidad en la Fórmula 2. Cinco puntos en el bolsillo. Una sonrisa en el casco. Y el domingo, otra carrera por delante.
