«No cualquier mecánico podrá hacer la revisión técnica», advierte un experto desde Formosa

El Gobierno nacional tomó una decisión: habilitar a talleres mecánicos privados para realizar la Revisión Técnica Obligatoria (RTO) o Verificación Técnica Vehicular (VTV). La promesa es clara: más competencia, menos concentración y tiempos de espera más cortos para los conductores. Pero, ¿realmente cualquier mecánico podrá sumarse a esta tarea? La respuesta, según los propios profesionales del rubro, es un rotundo no.

Pablo Capra, encargado del Taller Craver de Formosa, analizó la medida en diálogo con «Formosa Mi Ciudad» de FM Espacios 92.5. Y fue tajante: la idea de que «cualquier taller podrá hacer la RTO» está muy lejos de la realidad. ¿El motivo? Una inversión inicial que pocos pueden afrontar.

Capra explicó que los centros de revisión técnica requieren equipos específicos que no forman parte del equipamiento habitual de un taller mecánico. Hablamos de un analizador de gases para medir emisiones contaminantes, un alineador de ópticas, un dinamómetro para evaluar el sistema de frenos y un banco de pruebas para verificar el estado de los amortiguadores. Todo eso, sumado, demanda una inversión cercana a los 16 millones de pesos.

«Para nosotros hoy no es una opción porque la inversión es enorme y el recupero sería muy lento», afirmó Capra. Y explicó por qué: el valor de cada revisión técnica no permitiría amortizar rápidamente ese desembolso. En otras palabras, un taller tendría que hacer miles y miles de verificaciones solo para empezar a ver ganancias. En una ciudad como Formosa, o incluso en localidades más pequeñas, el volumen de vehículos simplemente no alcanza.

El especialista valoró la intención del Gobierno de romper con la concentración del mercado en pocos centros de verificación. Pero advirtió que, en la práctica, la medida podría terminar siendo letra muerta si no se acompañan líneas de crédito blando o algún tipo de subsidio para que los talleres puedan adquirir ese equipamiento. Sin eso, la competencia seguirá siendo un privilegio de unos pocos.

Más allá de la discusión normativa, Capra hizo hincapié en un punto que suele perderse en el debate: ningún certificado garantiza por sí solo que un vehículo se mantendrá en condiciones óptimas durante años. La RTO o VTV es una foto del estado del auto en un momento puntual. Pero el desgaste es diario.

Por eso, recomendó realizar controles mecánicos preventivos cada vez que se efectúa el cambio de aceite. Revisar frenos, suspensión, dirección, correas y demás componentes esenciales para la seguridad. Y recordó que salir a la ruta implica una exigencia mayor: el estado de muchas rutas, los pozos, los animales sueltos y las condiciones climáticas adversas no perdonan.

Finalmente, aclaró un punto que genera confusión: no existen diferencias técnicas entre la RTO, la VTV o la ITV. Se trata del mismo procedimiento con distintas denominaciones según la provincia. Lo importante, insistió, es que el vehículo sea revisado periódicamente por un profesional de confianza, más allá de quien firme el certificado.

La gran pregunta, entonces, es si la decisión del Gobierno de abrir la RTO a talleres privados será una verdadera solución o simplemente un anuncio que choca contra la realidad económica del sector. Porque 16 millones de pesos no los tiene cualquier mecánico. Y mientras esa inversión no sea accesible, la concentración de la verificación técnica seguirá siendo, en los hechos, la regla.

¿Llegarán las líneas de crédito? ¿Habrá algún tipo de ayuda estatal? Por ahora, Capra lo dice con claridad: en su taller, la RTO no es una opción. Y probablemente, en la mayoría de los talleres del país, pase lo mismo. El papel habilitará, pero la realidad económica impondrá sus límites.