Piñón argentino: el fruto seco más caro del mundo ya se produce en el país
Crece en silencio en la costa bonaerense, tarda diez años en dar frutos y su cosecha sigue siendo artesanal. Un proyecto nacido en Claromecó busca convertir al piñón en un producto premium nacional y posicionarlo en el mundo. El auténtico pesto genovés lo lleva, pero hasta ahora siempre fue importado.
Quien sepa de pesto sabe de piñones. En efecto, el auténtico pesto genovés está elaborado con este fruto. Su proceso de cosecha es trabajoso, algo que también afecta su precio de venta. El piñón es el fruto seco más caro y más difícil de encontrar del mundo. Y ahora, también se produce en la Argentina.
Un proyecto que nació en Claromecó
Alejandro Camporini es ingeniero forestal y vive en el balneario Claromecó, partido de Tres Arroyos, en la costa bonaerense. «Conozco los piñones desde chico, cuando iba con mi familia a juntarlos al monte», recuerda. Con el clima marítimo y una idea en mente, comenzó un proyecto que fue atravesando diferentes desafíos y hoy ofrece una producción de origen nacional que antes no existía.
«Cuando fui a estudiar la carrera de ingeniería forestal, ya tenía en mente al pino piñonero. Cuando me recibí, empecé a trabajar en proyectos de forestación en la zona de Claromecó. Así comencé a incorporar este pino (Pinus pinea), pensando que en algún momento, cuando den sus frutos, las piñas, se puedan obtener las semillas y así los piñones».
Adaptación y desafíos
El Pinus pinea se adapta muy bien a la región, explica Alejandro. «El desafío es obtener los piñones sin cáscara, el piñón blanco. Y otro desafío es que, como no se trata de una variedad tradicional del país (como sí en España), no es tan sencillo encontrar mano de obra calificada para la cosecha especializada, ni tampoco maquinaria para obtener los piñones. Pero de forma muy artesanal ya lo estamos realizando. Además, porque las cantidades que podemos obtener por el momento son pequeñas».
Un árbol de origen mediterráneo
El Pinus Pinea, pino piñonero, es un árbol de origen europeo, mediterráneo, cuyos bosques se concentran en un 70% en España, sobre la costa mediterránea, en el centro del país y en la zona de Valladolid. También hay esta variedad en Portugal, Italia y Turquía.
En Sudamérica se ha plantado en Chile y en la Argentina, en la costa atlántica, con algunas plantaciones. También se lo ha plantado aisladamente en parques y plazas. Tiene una forma de copa aparasolada o en forma de sombrilla abierta, que lo diferencia de otros pinos.
De la piña al piñón blanco: un proceso artesanal
El producto que se obtiene para comercializar es el piñón blanco. Como regla general: de cada cinco kilos de piña, un kilo es de piñón con cáscara, y de cada cinco kilos de piñón con cáscara se obtiene un kilo de piñón blanco. Es decir, se necesitan 100 kilos de piña para obtener cuatro kilos de piñón blanco.
La cosecha: trabajo de «piñeros»
A finales de mayo (en la Argentina) comienza la cosecha de las piñas. Los piñeros son los encargados de bajar las piñas de los árboles, a los que suben con ganchos, y desprender las piñas que caen al suelo, donde son recogidas y llevadas a un acopio.
Allí se guardan hasta la época donde comienza a hacer calor. Entonces se ponen al sol y, una vez que se abren, se pasan por una máquina que las muele y se obtiene el piñón con cáscara. Luego, este piñón se descascara con maquinaria y se obtiene el piñón blanco.
«Así es como lo realizo yo, de forma muy artesanal», detalla Alejandro. En regiones españolas de alta producción se utilizan máquinas vibradoras para vibrar los árboles y maquinaria de última generación para procesar las piñas.
Lento pero seguro: diez años para los primeros frutos
Los pinos comienzan a dar piñas a los 9 o 10 años, pero con pocos frutos. Año a año aumentan su producción junto con el desarrollo del árbol.
De Argentina al mundo
Mientras avanzaba con su proyecto, Ariel Saconne, jefe inversor del proyecto, le propuso a Alejandro exportar lo que se pudiera obtener de las plantaciones, que ya llevaban 25 años de producción. Así, se enviaron a Barcelona piñones, que fueron terminados de procesar allí para su consumo.
El sueño de Alejandro
Actualmente, el sueño de Alejandro es «poder producir piñones en la zona, para venderlos como un producto premium local, aunque sea una pequeña producción de las plantaciones que realicé los últimos 25 años. También que, gracias al proyecto de reforestación en el que trabajo actualmente, se logre exportar y posicionar el producto aquí en Argentina».
Un fruto con alto valor nutricional
La composición química del piñón lo hace un alimento de importantes cualidades para consumo humano. Entre sus características, se destaca:
- Alto contenido en proteínas (33%)
- Carbohidratos (4-7%)
- Grasas (43%) , con alto porcentaje en ácidos grasos insaturados
Un premio a la paciencia
Proyectos como el de Alejandro son una promesa para el posicionamiento de los argentinos como productores y un premio al esfuerzo y la paciencia. El piñón, el fruto seco más caro del mundo, ya tiene sello argentino. Crece en silencio en la costa bonaerense, tarda una década en dar sus primeros frutos y su cosecha sigue siendo artesanal. Pero el sueño de Alejandro Camporini es que, algún día, el piñón argentino sea reconocido en el mundo. Y por lo visto, va por buen camino.
