Ratificaron la condena contra un docente por abusar de una alumna en un colegio de Salta
La Justicia salteña confirmó la sentencia a tres años de prisión condicional contra Oscar Fabián Pérez, un maestro que abusó sexualmente de una estudiante en una escuela de la localidad de La Candelaria. La defensa había interpuesto un recurso de casación, pero los jueces lo desestimaron.
La Justicia de Salta ratificó la condena a tres años de prisión condicional contra un docente por haber abusado sexualmente de una alumna en un colegio de esa provincia. Los hechos se habrían desarrollado en una escuela ubicada en la localidad de La Candelaria, donde el culpable, identificado como Oscar Fabián Pérez, vulneró la integridad sexual de la víctima, según informó el sitio oficial del Ministerio Público Fiscal salteño.
Abuso sexual simple agravado
En este contexto, el implicado fue sentenciado tras ser hallado penalmente responsable del delito de abuso sexual simple agravado. La defensa interpuso un recurso de casación contra el veredicto por la Sala III del Tribunal de Juicio, pero los jueces lo desestimaron por considerar que el primer fallo se encontraba debidamente fundado.
Tres años de prisión condicional
La condena de tres años de prisión condicional significa que Pérez no irá a la cárcel siempre que cumpla con ciertas reglas de conducta impuestas por el tribunal. Sin embargo, el fallo ratificado por la Justicia salteña confirma su responsabilidad penal en el abuso de una alumna, un hecho que vulneró la confianza depositada en su rol como docente.
Un caso más en la lucha contra el abuso en las escuelas
El abuso sexual en el ámbito educativo es una de las problemáticas más graves y silenciadas de la sociedad argentina. Cada vez que un docente abusa de un alumno, no solo viola su integridad sexual, sino que traiciona la función más sagrada de la escuela: cuidar y educar.
La ratificación de la condena a Oscar Fabián Pérez es un paso en la dirección correcta. Pero es solo uno. Quedan muchísimos casos sin denunciar, sin investigar y sin castigar. La Justicia salteña hizo su trabajo. Ahora, la sociedad debe hacer el suyo: no naturalizar el abuso, no callar, denunciar. Porque ningún alumno debería tener que temer a su maestro. Y ningún maestro debería sentirse impune.
