Tragedia en Sáenz Peña: un preso murió tras ser operado para extraerle un celular del cuerpo
Un interno del Complejo Penitenciario Provincial II de Presidencia Roque Sáenz Peña falleció este lunes mientras permanecía internado en el Hospital «4 de Junio». El hombre, de 41 años, había sido sometido días atrás a una cirugía de urgencia para extraerle un teléfono celular que tenía alojado en la zona del recto, lo que derivó en una grave infección que terminó con su vida. La Justicia ordenó una autopsia para determinar con precisión las circunstancias del deceso.
El hecho, que conmocionó al ámbito penitenciario y sanitario de la provincia, ocurrió luego de que el paciente ingresara al centro de salud el pasado 27 de junio tras presentar un fuerte dolor abdominal. Los estudios médicos detectaron la presencia del dispositivo en su interior, por lo que los médicos decidieron intervenirlo quirúrgicamente. Pero lo que parecía una operación de rutina se convirtió en una situación crítica.
Una operación que reveló un cuadro grave
Durante la intervención quirúrgica, los profesionales constataron que el paciente presentaba un cuadro de abdomen agudo perforativo con perforación peritoneal. Esta complicación, que se produce cuando una perforación en el intestino permite que su contenido se derrame hacia la cavidad abdominal, desencadenó una infección generalizada que lo llevó a la Unidad de Terapia Intensiva.
A pesar de los esfuerzos médicos, este lunes las autoridades del hospital informaron su fallecimiento. Según el parte médico, la causa de muerte fue un shock séptico con foco abdominal, consecuencia directa de las complicaciones derivadas de la perforación que se produjo por la presencia del cuerpo extraño.
La investigación judicial
La Fiscalía de Investigación Penal N° 4 quedó a cargo de la causa y ya dispuso una serie de medidas para esclarecer los hechos. Entre ellas, se ordenó el secuestro de la historia clínica del paciente y la realización de estudios radiológicos y una autopsia para determinar con precisión las circunstancias del deceso.
El teléfono celular extraído durante la intervención quirúrgica también fue secuestrado y quedó a disposición de la Justicia como parte de la investigación. Las autoridades buscan determinar cómo ingresó el dispositivo al penal y si existen responsabilidades adicionales en este trágico desenlace.
El contexto: una práctica peligrosa que se repite
El ingreso de objetos prohibidos a las unidades penitenciarias, especialmente teléfonos celulares, es un problema recurrente en el sistema carcelario argentino. La práctica de ocultar estos dispositivos en cavidades corporales, aunque riesgosa, sigue siendo una constante en los penales de todo el país.
El caso de Sáenz Peña evidencia los riesgos extremos que esta práctica conlleva. Una perforación intestinal, sumada a la demora en la atención médica que muchas veces caracteriza estos casos por el temor del paciente a revelar lo que tiene dentro, puede derivar en infecciones mortales como la que terminó con la vida del interno de 41 años.
El Complejo Penitenciario Provincial II de Presidencia Roque Sáenz Peña, donde el hombre cumplía su condena, es una de las principales unidades de detención de la provincia. Este trágico episodio reabre el debate sobre las condiciones de seguridad en los penales y la necesidad de extremar los controles para impedir el ingreso de objetos prohibidos que ponen en riesgo la vida de los internos.
